Greenpeace denuncia la detención de 17 activistas

17 personas (9 mujeres y 8 hombres) se quedarán al margen de Greenpeace por la acción pacífica del 15 de febrero de 2011 en la central nuclear de Cofrentes (Valencia). El motivo de la acción era pedir al Gobierno que no renovase el permiso de explotación de la central. Desde Greenpeace demandaban que no se ampliara el permiso y el cierre definitivo. Porque “si la energía nuclear es peligrosa, más lo es cuando sus componentes van llegando al final de su vida”, declaran en su página web. Hablan de una central que escasamente hace un mes cumplía 30 años, situación semejante al resto de nucleares en España. Según Greenpeace estamos entrando en una nueva era de riesgo nuclear. Se enfrentan 16 activistas y un fotoperiodista independiente en el juicio oral que se celebrará los próximos días 4, 5, 9, 10 y 11 de diciembre en Valencia.

Greenpeace España también ha cumplido 30 años, durante los cuales han trabajado en sus campañas para proteger el medio ambiente: investigando, informando, señalando intereses empresariales y políticos, haciendo acciones y protestas pacíficas para visibilizar los atropellos ambientales y que la sociedad y medios de comunicación se hagan eco para conseguir un planeta verde y en paz, algo con lo que no todo el mundo está de acuerdo. En estos años, Greenpeace siempre ha asumido las consecuencias de sus acciones, pero entienden que éstas tienen que ser proporcionadas. En noviembre la organización se enfrenta al juicio más duro de nuestra historia: penas privativas de libertad y penas de multa y responsabilidad civil de 360.000 €.

La protesta ambiental es un pilar básico del movimiento ecologista y de la ciudadanía de las personas que entendemos como DEBER tener un medio ambiente sano y adecuado. Así queda recogido en el Artículo 45 de la Constitución Española.

Greenpeace defiende estas palabras con las que apoya a las personas que han sido detenidas: ¡Defender es un nuestro Deber! ¡Protestar nuestro Derecho!