Fran, el pequeño Nicolás, apunta y dispara

En el Partido Popular comienzan a crecerles no solo los enanos, también  los pequeños y es que    el joven Francisco Nicolás – Fran, como le gusta que le llamen- ha superado, con mucho, la talla de un vulgar impostor con una fascinación por la farsa de su propia vanidad, y lo ha empequeñecido todo  a la altura de una penosa y delirante irresponsabilidad gubernamental.

Así quedó claro en el largo interrogatorio realizado en  Telecinco, la cadena de Mediaset, en el programa de entretenimiento político que lidera Sandra Barneda, al muchacho que ha soliviantado las antesalas, salas y despachos donde se supone que el poder trabaja.

 

Francisco Nicolás acudió a la tele ‘sin cobrar un duro’

 

Francisco Nicolás acudió a la tele ‘sin cobrar un duro’ y atendió a las preguntas de los periodistas sobre su caso. Sin despejar definitivamente nada – parece que quien sí tendrá una exclusiva de mayor alcance será el diario  El Mundo – dejó entrever de todo. Sus conexiones con Carlos García Revenga, secretario de las Infantas, con Soraya Sáenz de Santamaría – cuyo departamento había desmentido por comunicado cualquier relación con el joven ‘popular’-, el CNI – ‘que tiene unas celdillas verdes a la entrada donde se guardan todos los aparatos electrónicos, pero son unos chapuzas’ -, el ministerio de Defensa, el comisario Cañete y hasta el ex ministro socialista Miguel Ángel Moratinos, hubiera sido de extrañar que los personajes de tiovivo de la   Era Zapatero no acabaran de nuevo en la palestra.

 

 

Nicolás afirma conocer a Ana Botella y a Ignacio González, con quien dice haber comido tarta en su polémico ático de Marbella

 

Nicolás, afirmó conocer a Ana Botella, la alcaldesa capitalina, y haber estado reunido en su despacho – recuérdese que utilizó vehículos del parque municipal madrileño con escolta para sus desplazamientos-, haber comido tarta en el famoso ático de Ignacio González, haber participado de la negociación de Eurovegas con Esperanza Aguirre  en una finca, pero sobre quien generó más incertidumbre el joven Francisco Nicolás, fue sobre la mujer de confianza del presidente del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, de quién, por ejemplo, además de afirmar haberse reunido y haber viajado en su coche, también aseguró haber recibido de ella, amén de sinuosos encargos de estado, la invitación para saltar en el balcón de Génova   la noche electoral del triunfo popular, suponemos que en orden temporal inverso.

 

Telecinco se anota un gran tanto con la exclusiva de Francisco Nicolás

 

Inquieta pensar que sus conexiones con empresarios catalanes – Javier de la Rosa – pudieran haber resultado atractivas a la inteligencia española para buscar la basura que siempre hay en los partidos, en ERC en esta ocasión, y así desestabilizar con su aireo el proceso soberanista. Y preocupa que sea posiblemente cierta su mediación con  Manos Limpias, acusación popular en el caso Noos,  para aligerar la carga de responsabilidad de la Infanta Cristina   en dicho caso judicial. Pero lo que de verdad atemoriza es imaginar que el  Estado, ahora con mayúscula,  no solo tiene alfombras bajo las que esconde la consabida basura ministerial, sino que las cloacas que hay aún más abajo tienen una dimensión hipertrófica, hasta el punto de albergar aventuras tan pueriles como las de este pequeño  Anacleto, Agente Secreto, como el mítico personaje de  tebeo.

 

«De todos los encargos y todos los servicios que yo realizo hay pruebas y hay testigos»

 

 

La seguridad nacional, es decir, el CNI y el ministerio de Defensa, fueron paseados por el plató de la cadena de Fuencarral – que se ha anotado un éxito al poco del estreno de este programa –  como si de un trapo de cocina  recorriendo las encimeras se tratara: «  Yo denuncié ante el Gabinete del Secretario de Estado del director del CNI que se estaban cometiendo actos alegales por parte de algunos miembros del CNI y por eso, creo, que fueron a por mí  «.  Es posible que finalmente todo esto quede en unas verosímiles porciones de nada, y que como dice el pequeño Nicolás   ‘todo sea falso salvo a alguna cosa’ en memorable recordatorio de la cita del presidente del Gobierno referida al caso  Bárcenas.

 

‘Excepto que tengo el ébola, se ha dicho de todo sobre mí’

 

Pero no será así: el esperpento valleinclanesco ha trascendido en una suerte de mofa pública de los aparatos del Estado, revueltos entre los intereses partidistas sin desparpajo y, lo que es más angustiante, de los de algunos empresarios afines – elogio al dimitido ex presidente de la patronal madrileña, Arturo Fernández–  tan recurrentes en toda la amalgama de conspiraciones, púnicas o no, para esta vibrante ejecutoria del estado, en minúscula palmaria.  Del material sensible y de las pruebas de su historia, que dice tener a buen recaudo, dará también buena cuenta un culebrón vergonzante que no ha hecho más que empezar y que, insistimos, da la medida de la descomposición del sistema, cuya patología ha infectado en unos pocos años las arterias principales del régimen político español del que habla  Pablo Iglesias cuando se refiere a la casta.

 

Nicolás sobre el rey Juan Carlos: «El día de su abdicación le envíe un mensaje»

 

Francisco Nicolás no es un caso en si mismo, seguramente, pero tampoco es simplemente un síntoma. Es la herida supurante de un sistema político cuya degradación ha llegado ya hasta este extremo, y de cuya urgente reforma da buena cuenta, para terminar, la naturalidad con la que   el pequeño Nicolás relataba: ‘sí, he hablado con su majestad el rey Juan Carlos; me llamó por teléfono’. Ahí queda eso.