En Honduras cada 13 horas muere asesinada una mujer

Cada 13 horas muere una mujer asesinada en Honduras. El de Maria José Alvarado, Miss Honduras, y su hermana, presuntamente por el novio de esta por una cuestión de celos levanta la alfombra de un fenómeno creciente en  este pequeño país centroamericano, la violencia de género. Reiteradamente, las ONG trabajan sobre el terreno denuncian la discriminación que sufre la mujer hondureña.

La violencia es algo común en Honduras, el país registra una de las tasas de homicidios más altas del mundo (una media de 15 asesinatos al día, casi el doble que en Venezuela, Belice o Ecuador). En el caso de los feminicidios, la pobreza -que afecta a más de la mitad del país- y la propia cultura local actúan como agravantes.

Cada año se denuncian 90.000 casos de agresiones a mujeres en honduras, pero es la punta del iceberg. Según Manos Unidas siete de cada diez mujeres hondureñas sufrirán golpes, violaciones, abusos o mutilaciones en algún momento de su vida.

Honduras: Violencia doméstica y familiar

La seguridad de las mujeres en Honduras está amenazada por dos diferentes tipos de violencia: la doméstica y la intrafamiliar, según se recoge en el Informe “Impacto de la violencia e inseguridad en la vida de las mujeres desde un enfoque de seguridad humana”, realizado por Oxfam Internacional y presentado este verano.

Precisamente, un episodio de celos es la principal línea de investigación de la policia para esclarecer el asesinato de las hermanas Alvarado en Honduras. Las pesquisas oficiales comienzan a probar que «presuntamente la joven (Sofía) bailó con otra persona o algo parecido en el lugar donde se encontraban y el hombre después, por los celos, le disparó (…) Él también después le disparó a María José Alvarado», ha explicado el jefe de la Dirección de Investigación Criminal (DGIC), Leandro Osorio.

Las dós jóvenes asesinadas en Honduras se desplazaron a un balneario en el departamento de Santa Bárbara para celebrar el cumpleaños del novio de la hermana de la miss.

La violencia en el ámbito familiar queda siempre bajo la manta del silencio. Según el director de Oxfam, es algo que «queda en la oscuridad», un problema con “profundas raíces culturales” y donde las mujeres que denuncian “no tienen mucho apoyo de los operadores de justicia para encontrar una solución a ese problema”.

Una impunidad en la que se mueven los agresores que agraban esta problemática y que hace que las estadísticas por esta causa aumenten año a año (las agresiones se ha multiplicado por doscientos en el periodo analizado en el informe).

Los redactores del texto señalan igualmente que la discriminación, las desigualdades y la pobreza son factores determinantes. Por ejemplo, la capacidad de encontrar un trabajo después de cumplir 35 años son prácticamente nulas, lo que hace que las mujeres sean totalmente dependientes de sus maridos.

En el informe, asimismo, se señala que existe una vinculación entre la violencia y la pobreza, que afecta a más del 65 % de los 8,5 millones de hondureños, pues «las mujeres con mayor nivel educativo tienen medios para escapar de ese flagelo, pero las menos preparadas se ven obligadas a aguantar en silencio».

Una situación que se agraba por la irrupción de los cárteles del narcotráfico en la zona. Su acción ha convertido al país centroamericano en una base de operaciones y tránsito para las drogas ilegales en ruta hacia mercados como el de Estados Unidos. Este hecho actúa como acicate de la violencia en Honduras.