Cinco veces duquesa, dieciocho veces marquesa, veinte veces condesa, vizcondesa, condestablesa, condesa-duquesa y catorce veces Grande de España. Ahijada de reyes, Mª del Rosario Cayetana Fitz-James Stuart y Silva nació en una de las habitaciones del Palacio de Liria un 28 de marzo de 1926 y fue bautizada en el Palacio Real. Murió también en palacio, en el sevillano de Las Dueñas, un 20 de Noviembre.

La pequeña Cayetana vio marcada su infancia por la muerte de su madre y por el exilio a Inglaterra durante la Guerra Civil. En las Islas Británicas se educó y compartió juegos nada menos que con Isabel II de Inglaterra. Al volver se fue fraguando una personalidad que la llevaría a ostentar un título por encima de todos los que por nacimiento le correspondían, el de duquesa rebelde.

Un sobrenombre que la acompañó hasta el último de sus días y quizá con más fuerza en sus últimos años, cuando sorprendió a propios y extraños con su polémico enlace con Alfonso Díez en 2011(24 años menor que ella) a los 85 años de edad.

La duquesa de Alba y sus enlaces

Pero esta no fue la única ocasión en la que Cayetana desafió al mundo entero por seguir los designios de su corazón. Se casó primero con Luis Martínez de Irujo , padre de sus seis hijos, y tras enviudar no cerró las puertas de su corazón y se volvió a casar en 1978 con quien probablemente fue el amor de su vida, Jesús Ortiz, hijo de madre soltera y ex sacerdote jesuíta.

Su enlace levantó ampollas en la alta sociedad española del momento, pero la duquesa flamenca, la enamorada de Andalucía, se puso el mundo por montera y dijo sí al amor.Jesús Ortiz estuvo a la altura de las circunstancias y se entregó sin reservas a la Casa de Alba y a los hijos de Cayetana.

La tragedia ha sido una constante en la vida de la duquesa, a las muertes de su madre y su primer marido le sucedió la de Jesús Ortiz en 2001, pero lejos de abandonar Cayetana siguió bailando, siguió protagonizando momentos televisivos que ya forman parte de la retina colectiva del país y siguió amando hasta el final.

Las nada ortodoxas relaciones de la duquesa

Además de Noble, Cayetana de Alba ha sido madre y abuela. Ha sido habitual verla acompañando a sus hijos, en especial a la pequeña, Eugenia, siempre en el candelero por sus relaciones sentimentales. Cayetana de Alba fue consuegra de Carmina Ordoñez y suegra virtual de Mar Flores, el papel cuché fue su aliado y su enemigo a partes iguales, pero también el testimonio gráfico y escrito de una vida  intensamente vivida.

Pero no sólo los dramas de revista rodearon su existencia, también las desavenencias con los jornaleros de sus tierras y los sindicatos (SAT) pusieron el contrapunto a una vida de glamour que como casi todos los casos, esconde una cara amarga bajo la alfombra. La Duquesa fue condenada a pagar 6000 euros de multa por hablar de sus jornaleros en términos poco halagüeños llegando a tildarles de «delincuentes, gentuza y cuatro locos».

Una vida completa, llena de luces, de sombras, de color, de flamenco y de una cierta valentía. Pocas mujeres se atrevían en las décadas de los 60 y 70 a afrontar el mundo como lo hacía Cayetana de Alba.