Decapitado Peter Kassing por el Estado Islámico

EP/ Irispress El estadounidense Peter Kassig se ha convertido en el quinto occidental decapitado por Estado Islámico tras haber sido secuestrado por este grupo yihadista que controla amplias zonas de territorio tanto en Irak como en Siria. En total, han sido ejecutados tres estadounidenses y dos británicos.

El grupo que lidera Abu Bakr al Baghdadi comenzó esta terrible práctica el pasado 19 de agosto, cuando decapitó al periodista estadounidense James Foley, quien llevaba dos años secuestrado en Siria.

En dicha grabación, se advertía al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, de que el también periodista estadounidenses Steven Sotloff correría la misma suerte y sería decapitado a menos que Washington no ponía fin a sus bombardeos en Irak contra las posiciones del grupo yihadista.

El 2 de septiembre, Estado Islámico hizo efectiva su amenaza, procediendo a decapitar a Sotloff, quien había sido secuestrado en agosto de 2013 en Siria mientras cubría la guerra civil como freelance.

“Estoy de vuelta, Obama, y estoy de vuelta por tu arrogante política exterior hacia el Estado Islámico. Mientras tus misiles sigan bombardeando a nuestra gente, nuestro cuchillo seguirá cortando los cuellos de la vuestra”, afirmaba el ejecutor, quien por su marcado acento británico ha sido identificado como ‘Jihadi John’.

Como en el caso anterior, se amenazaba con la ejecución de un nuevo rehén occidental, en este caso el cooperante británico David Haines, quien había sido secuestrado en marzo de 2013 cerca del campo de refugiados de Atmeh, en el norte de Siria.

PRIMER BRITÁNICO DECAPITADO

La amenaza se haría efectiva el 13 de septiembre. En el vídeo publicado entonces, Haines se dirige al primer ministro británico, David Cameron. “Entraste de forma voluntaria a una coalición con Estados Unidos contra el Estado Islámico, tal y como hizo tu predecesor Tony Blair, continuando con la tendencia de nuestros primeros ministros que no encuentran el valor para decir no a los estadounidenses”, afirma.

El vídeo, cumpliendo con el mismo ritual de los anteriores, señalaba a la próxima víctima de Estado Islámico, el cooperante británico Alan Henning, quien fue secuestrado en diciembre de 2013 en Siria. Su mujer hizo un llamamiento a Estado Islámico a que lo liberara, apelando a que había viajado a Siria para ayudar a los ciudadanos.

“Cuando fue secuestrado estaba conduciendo una ambulancia llena de comida y agua para entregarla a cualquier persona necesitada. Su objetivo no era ni más ni menos que este. Era un acto de pura compasión”, defendió Barbara Henning. “Alan es un hombre pacífico y abnegado”, ha asegurado Henning. “No puedo entender como podría ayudar a la causa de cualquier estado que el mundo vea como muere un hombre como Alan”, argumentó.

Sin embargo, de poco sirvieron sus llamamientos, porque el 3 de octubre Henning fue decapitado. En el vídeo, un Henning arrodillado afirma: “por la decisión de nuestro Parlamento de atacar a Estado Islámico yo, como miembro de la ciudadanía británica, pagaré el precio”.

PETER KASSIG, DECAPITADO

Siguiendo el guión de los anteriores casos, Estado Islámico amenazaba en el vídeo con una nueva ejecución, la de Peter Kassig, que no ha hecho efectiva hasta este domingo.

De nada parecen haber servido las peticiones de “clemencia” de sus padres ni la publicación de una carta del joven, en la que éste explica su conversión al islam. En ella, según indicaron sus padres, que han defendido que se hable de él como Abdul Rahman Kassig, el nombre que adoptó tras convertirse entre octubre y diciembre de 2013, explicaba que rezaba cinco veces al día y que se tomaba en serio las prácticas religiosas.

Asimismo, reconocía que estaba “bastante asustado ante la posibilidad de morir” y reconocía que “lo peor” era no saber si “hay esperanza”. “Si muero, creo que al menos vosotros y yo podemos buscar refugio y consuelo sabiendo que salí (de Estados Unidos) como resultado de un intento de aliviar el sufrimiento y ayudar a aquellos que atravesaban momentos de necesidad”, subrayaba Kassig, que decía estar “en una situación dogmática complicada, pero a gusto con sus creencias”.