Ébola y falsedades: las obras de Rodríguez en el Gómez Ulla

Javier Rodríguez sigue engordando su lista de frases en torno a la crisis del ébola en Madrid. Cuando estalló la crisis con la llegada de los dos misioneros infectados, por una parte se originó el debate sobre los costes de repatriación de los enfermos -que correrán a cargo del gobierno- y por otra la cuestión del desmantelamiento del Carlos III.

Entonces, el consejero de sanidad de la Comunidad de Madrid, Javier Rodríguez – un cargo ya amortizado según fuentes sanitarias consultadas por Irispress- anunció que se estaba habilitando espacio en el hospital militar Gómez Ulla de Madrid para tratar a enfermos de ébola.

Era la respuesta de Rodríguez a la desaparición del hospital Carlos III como centro de referencia para este tipo de enfermedades.En 2014 se decide convertirlo en un centro de media y larga estancia. Se suponía que los posibles nuevos ingresos  -tras el fallecimiento de los dos misioneros-  de pacientes presuntamente infectados por el virus se harían en el Gómez Ulla . Algo imposible todavía hoy a corto plazo.

Rodríguez y las obras en el hospital Gómez Ulla

Sin embargo, el Ministerio de Defensa, a pesar de los numerosos intentos por conocer el estado de ejecución de dichas obras, no ha querido confirmar ni desmentir esta noticia en los dos meses transcurridos desde su anuncio. Un silencio que indignaba a los colectivos sanitarios y que les hacía sospechar que estábamos ante “una nueva cortina de humo para acallar las protestas”, según testimonios recogidos por Irispress.

Las obras se realizarán finalmente, pero gracias al crédito extraordinario aprobado por el Consejo de Ministros el 7 de noviembre pasado. “Se pretende llevar a cabo la remodelación de la planta 22 del Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla como unidad de aislamiento hospitalario de alto nivel, consistente en replantear la distribución de las habitaciones y espacios existentes para conseguir un máximo de 16 habitaciones que cumplan las condiciones para albergar a enfermos infecciosos. Correlativamente, resulta necesario dotar dicha planta de los medios necesarios para su puesta en funcionamiento”, señala la publicación en el BOE.

Es decir, que los anunciados convenios no existían o no estaban dotados económicamente, lo que pone de manifiesto la poca veracidad de las declaraciones de Javier Rodríguez. Ahora, el Ministerio de Defensa cuenta con un crédito extraordinario de cerca de 7,5 millones de euros para esta remodelación y para ” reforzar los equipamientos de los tres Ejércitos “.

Unos gastos que incluyen los planes de formación que el Ejército de Tierra imparte  en la Escuela Nacional de Sanidad, para “adquirir cámaras de aislamiento individuales y para ambulancias, equipos de protección individual, bolsas de residuos, material de desinfección, termómetros, material para actividades formativas a organismos civiles, equipos y material para prácticas”.

También se cubrirán las necesidades de la Armada “relativas al rescate de inmigrantes en el mar; a las operaciones de visita y registro de buques potencialmente peligrosos; a la previsión de desembarco de inmigrantes en la isla de Alborán donde existe un destacamento de la Armada; al personal de la línea de vuelo de la Base Naval de Rota desde donde se puede dar apoyo a las aeronaves implicadas en traslados de enfermos de ébola; y a la previsión de traslado de personal infectado por el ébola en la ciudad de Ceuta donde no puede aterrizar un avión”.

El Gobierno paga la repatriación de los misioneros infectados

Llamativos resultan los gastos destinados al Ejército del Aire donde “se pretende atender a los gastos ocasionados en las dos operaciones de repatriación de los nacionales infectados por el virus del ébola y la previsión de cuatro vuelos adicionales en misiones de aeroevacuación médica y transporte de material. También la adquisición de diversos equipos sanitarios y de protección, de productos químicos y farmacéuticos para las aeroevacuaciones.

No existe un plazo para la terminación de esas obras que convertirán al hospital Goméz Ulla como centro de internamiento y hasta entonces seguirá funcionando el Carlos III como hospital de referencia  donde es “imprescindible y urgente incrementar los recursos económicos y humanos del Instituto de Salud Carlos III” según reza en el decreto que justifica el crédito extraordinario. De hecho los contratos eventuales para el personal que atienda casos de ébola se han prolongado hasta final de año.

Eso siempre que no prospere la denuncia presentada por los profesionales en el juzgado número 21 de Plaza de Castilla contra la consejería que dirige Rodríguez donde se pedía que se revisaran  con carácter urgente las condiciones de la esclusa del Hospital Carlos III donde se retiran los equipos de protección y el juzgado tome alguna medida cautelar que no permita el ingreso de posibles nuevos contagios en el centro.