El ébola y sus secuelas

¿Existen secuelas tras superar el ébola? La comunidad científica no ha respondido todavía a esta pregunta, aunque existen signos de que la respuesta es SI. La doctora Margaret Nanyonga, funcionaria de la OMS destacada en Sierra Leona asegura que está observando que los supervivientes a la infección del virus desarrollan un síndrome caracterizado por una pérdida de visión y un empeoramiento del estado de salud a largo plazo.

El 50% de los pacientes contagiados por ébola que ha tratado esta doctora presentaban evidencias de padecer estos síntomas. Además de la pérdida de visión, los pacientes manifestaban síntomas de fatiga y afirmaban sentir un dolor generalizado en todo el cuerpo, especialmente en la cabeza y en el pecho.

De hecho, profesionales como el doctor William Schaffner, de la Universidad de Tennessy especulan que no es descabellado que tras un largo periodo de lucha contra la enfermedad los pacientes “experimenten fatiga durante un largo periodo de tiempo” -sobre todo en el caso de los africanos que unen a la infección la pobreza y malnutrición- y especula que la pérdida de visión se deba a que “el virus haya podido atacar a los vasos sanguíneos de las paredes internas del ojo”.

Durante la infección, el virus también puede afectar al tubo digestivo, al hígado y a los riñones. En los dos primeros la regeneración de las células es completa, pero en el riñón y en los ojos podrían quedar secuelas.

 

Pocos y no muy significativos estudios sobre las secuelas del ébola

No obstante, los datos aportados por la doctora Nanyonga no se pueden considerar como significativos para establecer un cuadro médico post infección, pero resultan relevantes para alertar a la comunidad internacional de que el sufrimiento no termina cuando se vence al virus,  pueden quedar secuelas.

El doctor Andrew Ramsay, coordinador de la OMS en Kenema, asegura que “los problemas de visión -detectados- pueden ser causados ​​por un deterioro de la córnea o los nervios , o algo más. Por el momento , no tenemos información suficiente para saber exactamente lo que está sucediendo”, manifiesta.

Existen muy pocos estudios científicos sobre el ébola y sus secuelas, los escasos recursos se han dedicado a la consecución de una vacuna que aún no llega. No obstante, en uno de ellos realizado en la República Democrática del Congo en 1995 ya se informaba de problemas oculares,  dolor muscular y fatiga como cuadro clínico presentado por los supervivientes a ese brote. Problemas de salud que aún persistían año y medio después de haberse recuperado del contagio.

En los casos de occidentales que han sobrevivido al virus, como la técnico de enfermería Teresa Romero o de las enfermeras norteamericanas Nina Pham y Amber Wilson, se está trasladando la opinión de que superada la enfermedad son unos ‘privilegiados’ que pueden ayudar a otros a terminar con el virus -su sangre contiene anticuerpos- y no se habla del incierto futuro clínico que se les abre por delante.