Adiós Ney, un coruñés muy especial

Todas las ciudades tienen sus símbolos y algunos convecinos afortunados pueden disfrutar con ellos. Ney, para los coruñeses que pateaban la plaza de Lugo era uno de ellos. Quizá no alcanzó el renombre del gorila albino Copito de Nieve o de Chu-Lin el primer panda nacido en cautividad en Europa en el zoo de Madrid, pero para los peques coruñeses era toda una invitación a jugar.

Ney, un golden retriever, pasaba las horas del día correteando por la plaza peatonal de la ciudad. Al menos las horas que abría la tienda de flores de su propietaria. Tenía 13 años y para celebrarlo la plaza se engalanó y le ofreció una gran fiesta.

Una estatua en memoria a Ney

Juguetón y familiar, como la mayoría de los golden, no esquivaba ninguna caricia, especialmente si se la prodigaba un niño y se dejaba tentar por cuantas chuches quisieran darle. Precisamente, su estómago le jugó una mala pasada y durante un tiempo paseaba libremente por esta plaza con un cartel colgado al cuello donde solicitaba que no le diesen comida porque estaba sometido a una estricta dieta y a un tratamiento muy especial.

Ney nos ha dejado, pero su imagen quedará en el recuerdo de los millares de fotos en las que fue inmortalizado por vecinos y turistas y dentro de poco, esta primavera, una estatua en su memoria se levantará en esta plaza obra del escultor Miguel Couto