Detenidas 18 personas de una banda española

La Policía Nacional y la Guardia Civil ha desarticulado una peligrosa banda, que se dedicaba a extorsionar, en una operación en la que han sido detenidas 18 personas españolas integrantes y han practicado registros en Cádiz, Madrid, Cáceres y Toledo. La organización criminal utilizaba una extrema violencia con sus víctimas, a las que raptaba y torturaba para conseguir dinero haciendo uso de chalecos antibalas y pistolas. La organización llegó a secuestrar y asesinar a un joven gaditano el 5 de agosto, cuyo cadáver fue encontrado en Puerto Real (Cádiz). La banda estaba compuesta únicamente por españoles, elegía a sus víctimas con fines económicos y desplegaba con ellas una extrema violencia.

La banda estaba compuesta únicamente por españoles

La investigación, a la que se le ha llamado ‘Operación Periplo’, fue iniciada cuando la mujer del fallecido denunció su posible secuestro ante la Guardia Civil. Tras la inspección del domicilio de la víctima los agentes comprobaron que los supuestos secuestradores habían entrado en la casa desordenándola e inutilizando los sistemas de seguridad. La noche de ese mismo día fue encontrado el cadáver de gaditano apuñalado y apaleado.

La víctima había sido secuestrada la medianoche del 4 al 5 de agosto, la víctima había sido trasladada a una vivienda de El Puerto de Santa María, donde la inmovilizaron y torturaron mientras le exigían una importante suma de dinero. Los agentes han concluido su investigación al descubrir que los mismos individuos podrían ser autores del secuestro de un empresario de la piel de Navalmoral de la Mata, en Cáceres. A esta víctima la secuestraron a plena luz del día en su nave industrial, la inmovilizaron y agredieron hasta que les dijo dónde estaba el dinero.

La banda estaba bien organizada según la policía

Uno se encargaba de robar vehículos, mientras otros seleccionaban las casas y las futuras víctimas. La operación que ha permitido desmantelarlos se llevó a cabo en la madrugada del pasado 16 de octubre. En los registros se hallaron dos pistolas, un chaleco antibalas, varias armas simuladas, grilletes, las caretas con las que ocultaron sus rostros en los secuestros de Cádiz y Cáceres, un cordón metálico para estrangular, y numerosas pruebas de su participación en los hechos que se les imputan.