No puede trabajar “bajo ningún concepto” según han certificado varios médicos del sistema público de salud, pero no recibe ningún tipo de pensión ni ayuda de las instituciones públicas. Se trata de un joven sevillano totalmente dependiente, en lo económico y en lo vital, de sus padres que padece una minusvalía del 55%.

Su padre lleva batallando por obtener una pensión no contributiva desde hace cinco años. Una pensión que apenas supera los 350 euros al mes, pero que resultan fundamentales para esta familia humilde. Un periplo que comenzó en 2008  y que está plagado de obstáculos. El último, la negativa de la Consejería de Igualdad, Salud y Políticas Sociales de la Junta de Andalucía de concederle la pensión.

Huelga de hambre hasta que consiga la pensión

Aún así, no va a cejar en lo que considera defensa de los derechos de su hijo dependiente aunque, Antonio, el padre, reconoce “que no sabe que más hacer”. La Junta de Andalucía ha recurrido la sentencia judicial de la minusvalía de su hijo y ya no cuentan con “dinero” para destinarlos a más batallas judiciales.

“Lo único que me queda es plantarme ante la puerta de la Junta, comenzar una huelga de hambre y no levantarme” hasta que la Consejera le condeda la pensión por invalidadez, concluye desesperado.

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