El camino de Teresa Romero y Javier Limón (I)

Empieza una nueva etapa para Teresa Romero y Javier Limón, pero hasta que han llegado hasta aquí no es poco lo que ambos han tenido que sufrir en el camino.

Soraya Sáenz de Santamaría decía en rueda de presa que la principal preocupación del gobierno era la salud de Teresa Romero y su recuperación. Era la manera de expresar en palabras el apoyo y la solidaridad de las instituciones a Teresa y su marido, Javier Limón.

Cuestionada y señalada

Pero ese apoyo que la vicepresidenta prometía no ha sido transmitido por las instituciones como tal en ningún momento. Teresa y Javier Limón no han sido arropados por el padre estado ni tampoco protegidos. Es más, han sido incluso señalados. Javier Rodríguez acusó directamente a Teresa de mentir con una serie de comentarios que incluso Ignacio González tildó de «desafortunados».

Excalibur

Mientras Teresa se debatía entre la vida y la muerte los responsables de Sanidad echaban balones fuera, mientras Teresa luchaba por vencer la enfermedad se la convertía en su propio verdugo atribuyendole negligencias, mientras Teresa y Javier Limón se encontraban aislados y sin poder hacer nada al respecto se sacrificó a su perro, sin explicaciones, sin ningún argumento de peso, sin justificación alguna.

De nada sirvió el apoyo de la gente, ni las movilizaciones que durante algunos días coparon la actualidad informativa dejando en un segundo plano lo que de verdad estaba pasando.

Y ahora, ¿Qué?

Esta es la compilación de hechos y circunstancias que han traído a Teresa y Javier Limón hasta aquí, éste ha sido su camino y lo podríamos resumir con la palabra desprotección. desprotección desde la formación y recursos que Teresa recibió en su ámbito laboral, desprotección de un estado que lejos de abrazar a Teresa quiso convertirla en la culpable de su situación. Un estado que ahora tendrá que responder, porque dice Javier Limón que ahora no es tiempo de reproches, pero que no le pueden servir las disculpas, ¿A quién le servirían?  No es tiempo de reproches, pero ese tiempo llegará.