Los retos psicológicos de Teresa

Son muchos los retos piscológicos a los que se enfrenta Teresa Romero. Aislada, pero perfectamente consciente, recibiendo ya -aunque con cuentagotas- noticias del exterior y con un estado de salud todavía debilitado por los efectos del virus,  hay que ayudar a Teresa a ‘digerir’ lo que le ha ocurrido.

Lo fundamental, en opinión del doctor en psicología Adolfo Sánchez Burón, director del Departamento de Psicología de la Universidad Isabel I de Castilla, es conseguir que Teresa “mantenga una estabilidad emocional” para poder afrontar todos los retos que tiene por delante. Algo a lo que sin duda no contribuye el aislamiento al que se ve confinada por decisión médica aunque ya esté libre del virus ni su propia debilidad física.

Primer reto, enfrentarse al shock postraumático

Una estabilidad necesaria para enfrentarse con el “shock post traumático” que supone haber pasado una enfermedad que ha podido acabar con su vida y ser al mismo tiempo “portadora de un virus letal“. “Es una superviviente y tiene que positivizar ese sentimiento“, subraya Sánchez Burón al tiempo que indica que “hay que evitar que se sienta culpable, y determinadas declaraciones de responsables políticos y mediáticos” la señalaban claramente como responsable.

En este sentido, Sánchez Burón indica que en este estado es fácil que Teresa Romero tenga ya o pueda desarrollar sentimientos negativos “de rabia o de odio” contra todos ellos, que “hay que ayudarla a procesar” de una manera tranquila para que no le queden secuelas psicológicas.

Por ello, entiende el psicólogo que Teresa debe de centrarse en el reto inmediato, “superar el shock postraumático” y si su familia ha decidido emprender acciones legales deben de “dejar ese tema como un asunto colateral” y no cargar las tintas sobre este asunto “hasta que llegue el juicio“.

Relaciones con su entorno y medios de comunicación

El reto es conseguir que Teresa “viva su recuperación como algo normal y que la traten como una persona normal“. Por eso, Sánchez Burón recomienda a su círculo más próximo -familia y amigos- y sobre todo a quienes no habían tenido trato con ella,  prudencia y normalidad, “ya que un exceso o un defecto en el cariño que perciba puede interferir en la creación de sentimientos positivos para superar” las secuelas picológicas que desde luego va a presentar. Una normalidad en el trato también extensiva a sus compañeros de trabajo y los medios de comunicación.

“Una exposición mediática si no esta recuperada plenamente” puede ser contraproducente. Una persona que no está acostumbrada a ser foco de atención de los medios de comunicación, se “puede volver loca -coloquialmente-” si no ha superado los otros retos, afirma.