Mentiras que se ponen solas al descubierto

Las mentiras de las autoridades sanitarias se ponen solas al descubierto. Basta con dejarles hablar para comprobar  que no tienen ningún control sobre la situación de crisis que ellos mismo han creado. El “trasladar un mensaje de tranquilidad a todos los ciudadanos”,  “contamos con la capacidad técnica y organizativa para tratar este tipo de situaciones”,  “todo está controlado” y hemos tomado las medidas para evitar “el riesgo de contagio” formaba parte del mantra inicial de las declaraciones de ministros, directores de Atención Primaria, subsecretarios…

Eso sí, lo tenían todo tan “controlado” que autorizan a que el personal sanitario que ha estado en contacto con los enfermos se vayan de vacaciones al día siguiente de fallecer uno de ellos. Ella, la auxiliar contagiada estaba incubando el virus, y teóricamente tenía que someterse a la toma de temperatura cada dos días durante dos tres semanas. Pero “se está haciendo vigilancia médica”

Eso en cuanto a los controles para evitar el riesgo, porque lo de “tenemos los medios adecuados para el tratamiento de los posibles enfermos” no se sostiene. Basta con ver la multitud de fotografías que han acompañado los traslados de enfermos o salas de hospitales donde estaban ingresados los posibles casos para comprobar que existe personal sin vestir los trajes de protección, que las salas se aíslan entre biombos o sencillamente por  unas sábanas o que dos simples cintas rojas señalan las zonas donde están los presuntos enfermos y que separan esta zona en cuarentena del resto del hospital…

Seguro que el virus está atento a estos mensajes para no pasar de la zona prohibida a la zona de paso y que la población después de escuchar a Ana Mato “y su mensaje de tranquilidad” y al resto de los portavoces que han salido a la palestra duerme tranquila.