Canarias, la otra consulta

Canarias está también en la diana de la actualidad política por su intención de decidir acerca de su futuro inmediato, pero no por querer separase de España, sino por querer impedir la realización de prospecciones petrolíferas en su costa. El 23 de noviembre, los canarios votarán en referéndum SI o NO a las prospecciones petrolíferas en Canarias. Es la otra consulta que desafía al Estado Central y que está pasando con menor eco mediático que la soberanista catalana.

El presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero, ha subrayado  que el referéndum  “se llevará a cabo” a pesar de que el Tribunal Constitucional la suspenda cautelarmente. Asimismo insiste en que cumple “con la legalidad”.

El presidente de Canarias lanza una amenaza velada al Gobierno

Además, Rivero, lanza una velada amenaza al Ejecutivo Central. En su opinión, la “falta de respeto” y la “desconsideración” que el Gobierno demuestra con los canarios, ignorando sus intereses en beneficio de los de Repsol,  está generando un “problema serio” de desafecto con el Estado en las Islas, cuyas consecuencias no está midiendo Rajoy.

Las movilizaciones en Canarias comenzaron a raíz de la declaración de impacto ambiental favorable emitida por el Ministerio de Agricultura al ‘Proyecto de perforación de sondeos exploratorios en los permisos de investigación de hidrocarburos denominados Canarias 1 a 9’ a finales del mes de mayo.

A pesar de que el proyecto solo autoriza a la búsqueda de petróleo a 60 kilómetros de la costa de Canarias y que se limita a la presencia de un buque que tome muestras de rocas o fluidos con la intención de saber si el subsuelo marino contiene reservas de crudo, la movilización social se intensificó en las islas.

Las propias autoridades de las islas se hicieron eco de las protestas hasta el punto que el presidente regional de Canarias encabezó una posición firme: solo los canarios pueden decidir, por su posible impacto sobre la economía y sobre el ecosistema canario, si se autoriza o no a los trabajos de prospección.

La iniciativa ha tomado forma parlamentaria, se modificó el reglamento de consultas de la isla y se ha convertido en el segundo gran reto para La Moncloa en materia de referéndums regionales.