Interior, Justicia, eficacia policial y cortinas de humo

Alicia Sánchez Camacho, portavoz del PP en el parlament catalán, denunciaba durante la comparecencia de Jordi Pujol, una maniobra para solapar la comparecencia de ex presidente con la firma de la Ley de Consultas, una maniobra política para ocultar la verdad del caso Pujol a la opinión pública con una noticia de mayor calado.

No es extraño que en la política se den estas cosas. Pero por lo general, nunca se pueden demostrar.

Los vecinos de Ciudad lineal, en Madrid, han vivido meses de tensión al ser ese distrito el campo de actuación de un pederasta al que la policía parecía no poder encontrar. A pesar de las intensas medidas policiales, el sujeto no era detenido. La policía, incluso, llegó a reunirse con los vecinos para además de tranquilizarlos, explicarles que las pesquisas que estaban realizando darían su fruto.

Al inicio del curso escolar, patrullas de la Policía Nacional hacían acto de presencia en las puertas de los colegios para tranquilizar a padres, profesores y alumnos. La inquietud no cesaba, a pesar de que se hacía bien visible la presencia policial en la zona. Incluso llegó a confundirse a un operario de una empresa que estaba trabajando en una zona cercana, aunque distante de Ciudad Lineal, Valdebernardo, y que aun hallándose lejos de la zona de actuación del delincuente y no tener nada que ver con el caso, fue agredido por varios vecinos que pensaron que podría tratarse del delincuente buscado, víctimas de una ‘paranoia’ colectiva.

Lo que no sabían aquellos vecinos que pudieron haber provocado una tragedia con un inocente  es que el sospechoso estaba ya acorralado en Cantabria, a más de cuatrocientos kilómetros de allí. El alivio saltó a la opinión pública cuando la mañana del 24 de septiembre se difundió la noticia de su detención. Y la sorpresa cuando el ministro del Interior, Fernández Díaz, dijo en una presurosa rueda de prensa, solo cuatro horas después, que el presunto pederasta detenido llevaba acorralado desde hacía dos semanas.

¿Por qué tanto tiempo transcurrido? La certeza policial no parece ser un argumento suficientemente convincente. El operativo hubiera podido culminar la detención en cualquier momento anterior y nada hubiera estado en peligro en el procedimiento posterior.

Las Fuerzas de Seguridad del Estado, en este caso como en otros muchos, han demostrado su sobrada profesionalidad y su implacable eficacia para buscar, encontrar, reducir y detener a los delincuentes más peligrosos a quienes se enfrentan. ¿Cómo se eligió el momento de la detención? ¿Qué pasó para que la información se precipitara después de tanta espera? ¿Ocurrió algo en la política que mereciera taparse con una ‘buena noticia’? ¿En una veloz rueda de prensa?

Éxito policial sin paliativos aparte, esta pregunta es lo queda en el aire, por encima de cualquier humo.