Tratamiento para la hepatitis C: el gobierno decide

Las repatriaciones de los enfermos contagiados de ébola abre debates complejos. Aquellos que ponen el acento en el aspecto humanitario: atendemos a nuestros pacientes al coste que sea y dejamos a su suerte a las poblaciones infectadas de Liberia, Nigeria, Sierra Leona y Senegal, donde ya se han registrado como infectadas unas 5.500 personas y más de 2.600 muertos, aunque la OMS cree que los cálculos están por debajo de las cifras reales.

Pero no sólo la cuestión humanitaria abre contradicciones como esta. Algunos enfermos de hepatitis C elevan su voz frente a la acción del gobierno y el coste de repatriación de los dos misioneros. Por el contrario, ellos se mueren y sin salir de España; sólo el elevado precio del medicamento milagro les aleja de la curación. No ponen en cuestión repatriaciones de los religiosos, creen que es obligado traerlos a España e intentar su curación, aunque sutilmente se critica la tradicional  situación privilegiada de la Iglesia, no sólo en estos casos sino también en materia fiscal. Lo que piden es que el coste de sus medicamentos no impida su curación.

Créditos al consumo para poder pagar el medicamento de la hepatitis, ¿qué pueden hacer los parados?

La desesperada situación de los diagnosticados con este tipo de enfermedad hepática que pretenden evitar que su enfermedad se agrave, primero hacia una cirrosis y mas tarde a un cáncer, hace que pacientes de la hepatitis C acudan a solicitar en los bancos créditos al consumo para comprar el llamado medicamento milagro, la solución farmacológica a la fatal patología. Pero no todos tienen la suficiente capacidad económica para buscar una solución individual ante la actitud del ministerio de Sanidad, que no asume el coste del fármaco.

El sofosbuvir, comercializado con el nombre de Sovaldi, es el medicamento que cura la hepatitis C, con un éxito de más del 90%, pero el Sistema Nacional de Salud no ha protocolizado el medicamento por su elevado coste. La respuesta del ministerio de Sanidad ante la angustiosa situación de los pacientes españoles que esperan el fármaco que les salvará la vida, es que se está negociando el precio con el laboratorio propietario, Gilead. La compañía americana ofrece el fármaco con diversos precios según los países. En Egipto, por ejemplo, el precio de las dosis necesarias cuesta 661 euros. Desde el laboratorio justifican este asequible coste para un problema de salud pública generalizado, ya que hay unos 16 millones de personas con la enfermedad. En EEUU, el precio oscila entre 61.725 y 122.550 euros por tratamiento y en la Unión Europea, se ofrece entre los 50.000 y 100.000 euros, dependiendo de si el tratamiento es de 12 o 24 semanas.

En la Asociación Nacional para la Defensa y Ayuda de Afectados por la Hepatitis C (ANDAAHC) admiten que uno de sus problemas es que los afectados temen el rechazo social, y por eso la denominan “enfermedad silenciosa”, lo que dificulta conocer la verdadera extensión de la enfermedad. Hay unos 100.000 pacientes diagnosticados con hepatitis C, pero se calcula que la padecen al menos 700.000 personas. Cálculos más pesimistas llegan a cifrar entre 800.000 y 900.000 el total. La asociación solicita que les sea suministrada al menos a los enfermos más graves hasta que se resuelva la negociación del precio, y sin embargo, desde enero no se está administrando. Hay médicos que han solicitado el tratamiento para sus pacientes de hepatitis C y no se les suministra, y pasan a depender de tribunales médicos que les hacen esperar meses.