Durante la guerra de Bosnia Herzegovina, los enfrentamientos armados entre bosnios musulmanes y serbobosnios derivaron en matanzas catalogadas por el Tribunal Penal Internacional de La Haya para la Antigua Yugoslavia, como crímenes contra la humanidad.

 

En estas fechas continúa el juicio contra Ratko Mladic, el jefe militar serbobosnio al que se le atribuye la responsabilidad de las más de ocho mil ejecuciones sumarias practicadas en la localidad de Srebrenica, en el mes de julio de 1995. Estos crímenes segaron la vida de hombres con edades comprendidas entre los ocho y los ochenta años.

Esta brutal cadena de matanzas se produjo cuando esta localidad situada en la zona noroeste de Bosnia se encontraba bajo la protección y la responsabilidad internacional de los cascos azules, fuerzas de interposición de las Naciones Unidas, que se desentendieron de al menos 300 de los asesinados, según una reciente sentencia de los tribunales holandeses, país al que pertenecía la fuerza internacional de paz.

Cada año, a mediados de julio, se conmemora esta tragedia que sirvió de antesala para la firma de los acuerdos de paz que pusieron fin a la guerra. La masacre sobre la población civil musulmana en Bosnia puso de relieve la incapacidad de los organismos internacionales y de las potencias europeas y y de EE.UU. para evitar una tragedia claramente previsible, que se venía fraguando desde el inicio de la contienda, cuando Bosnia declaró la independencia y comenzó  el asedio de Sarajevo y con él en la dinámica cruel de los enfrentamientos protagonizados por los serbios y los croatas contra los bosnios musulmanes en las distintas fases de la guerra.

A pocos kilómetros de la localidad de Srebrenica, se levanta el Memorial de Potocari, un recinto donde se encuentran los cuerpos enterrados de más de ocho mil asesinados – y que cada año crece con la incorporación de los restos identificados de víctimas encontradas en distintos enterramientos clandestinos del país -, y en él se celebra cada año una ceremonia de homenaje, recuerdo y denuncia de la brutalidad emprendida contra el pueblo Bosnio de confesión musulmana.