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Foto de Alvimann

Hace ya dos años que salimos a la luz. El 11 de noviembre de 2010, un ilusionado equipo de científicos y periodistas hacíamos público este blog con la intención de difundir historias de ciencia de forma sencilla, sin por ello perder rigor. En el tiempo transcurrido, Más que Ciencia ha ido creciendo, sin prisa pero sin pausa, añadiendo secciones (y las que aun esperan su momento) y haciéndose un modesto nombre (o eso nos gusta creer) entre los medios de difusión científica en castellano.

Así, este sitio sigue creciendo en número de visitas (el mes pasado fue, sin ir más lejos, el que más obtuvo) y ya está asentado en más de 20.o00 mensuales, más del doble que hace un año, cuando celebrábamos nuestro primer aniversario. Asimismo, hemos recibido un premio que nos hizo especial ilusión: el de la categoría de Divulgación en los Premios de la Salud 2012, que concede Caja Rural de Granada. También nos compensa parte del esfuerzo diario comprobar que Más que Ciencia aparece listado en el puesto 18 entre los blogs de ciencia de la plataforma e-Buzzings y que, hace unos días, quedásemos entre los 50 mejores, según los lectores, de los premios Bitácoras (concretamente, en el puesto 39, un par de posiciones mejor que el año pasado: gracias a quienes nos votasteis. El año que viene, a ver si nos lleváis a la final).

Por supuesto, que una editorial como Silente decidiese publicar un libro con lo mejor que hemos publicado aquí (con versiones extendidas de esos artículos) es otro motivo para continuar dedicando parte de nuestro tiempo a este proyecto.  View full article »

Pasó un largo paréntesis en el anonimato por su condición femenina, aunque hoy en día se la reconoce como una de las pioneras de la entomología moderna. Naturalista, exploradora y pintora, Anna Maria Sibylla Merian nació en Fráncfort un 2 de abril de 1647.

Sus pasos estuvieron orientados desde la infancia hacia el mundo de la pintura, por herencia paterna, y hacia el de los insectos, por vocación personal. Hija de un conocido grabador e hijastra de un también conocido pintor de naturaleza, a los 13 años dominaba la técnica del dibujo y se entretenía llevando al lienzo insectos y plantas que ella misma recogía. Maravillada por la metamorfosis en mariposas de las orugas, comenzó a dibujar esos cambios, ilustrando estos diferentes procesos en su libreta de bocetos. Estos bocetos fueron la base de sus dos primeras obras. Había nacido la naturalista. View full article »

Aunque nunca fueron ciudadanas de pleno derecho, nacer y criarse en un entorno de conocimiento permitió a un grupo reducido de mujeres, a lo largo de la historia, acceder al grupo de las elegidas que han hecho ciencia y abrir un camino que más de 2.500 años después está sin finalizar.

Natural de Crotona, Grecia, Teano nació a finales del siglo VI aC y es considerada como la primera mujer matemática, aunque su conocimiento se ramificó por otras disciplinas, como la astronomía y la medicina. Para ello tuvo que darse la circunstancia de contar con los padres y el marido adecuado.

Milón, el progenitor de Teano, era un patricio rico que dedicaba parte de su patrimonio al mecenazgo de las artes y las ciencias. Y que también alentaba en sus hijos la vocación por el estudio.  View full article »

Ada Yonath impartiendo la conferencia “El increíble ribosoma”. Foto de gedankenstuecke

La trayectoria vital y profesional de Ada Yonath es una historia de superación ante problemas que harían rendirse a muchos. Su constancia a la hora de estudiar cuando el entorno no era favorable y de mantener durante décadas una investigación en la que pocos dentro de la comunidad científica creían la ha llevado a estar más cerca que nadie de la esencia de la vida y a recibir el Premio Nobel.

Cuando nació en 1939 en Jerusalén, hija de una familia de escasos recursos económicos y sin estudios, pocos podrían haber sospechado que Ada Yonath acabaría siendo una eminencia del campo de la Química. Los precedentes familiares, según ella misma ha revelado, no daban el perfil de quien se dedica a la ciencia: padre rabino, que solo había estudiado sobre religión judía, y madre ama de casa entrenada para ello desde pequeña. Ambos, con lo justo para vivir. Pero Ada, desde pequeña, tenía curiosidad por el conocimiento.

A pesar de las carencias económicas, los padres de Ada siempre apoyaron su decisión de estudiar. El padre, de salud precaria y asiduo de los hospitales, falleció cuando ella solo tenía 11 años, lo que debilitó aun más las finanzas domésticas. La niña tuvo que ponerse a trabajar para ayudar a la madre, limpiando casas o cuidando niños, pero no por ello desistió en su empeño de estudiar.  View full article »

Foto de Ivan Rumata

Hace justo un año, abríamos al público esta revista online con la intención de ayudar a difundir el conocimiento científico entre el público general, sin rebajar el rigor ni la calidad de los textos e imágenes. Los primeros lectores que entraron en Más que Ciencia se encontraron con un artículo por sección, fechados desde el día 5 del mismo mes: era nuestra manera de arrancar con una pequeña muestra de todo lo que pretendíamos ofrecer en adelante. Creemos que no nos ha salido mal del todo, aunque el veredicto final es cosa vuestra, de los que nos seguís a diario o esporádicamente.

Más que Ciencia nacía con cinco secciones que abordaban la ciencia desde distintos ángulos. Purasangres y Cerdos, donde va incluido nuestro primer artículo, era y es el espacio para explicar la genética y la evolución con un punto de vista en ocasiones particular. Una muestra de esto son los dos posts más leídos a día de hoy dentro de la sección: Las leyes de la atracción y El error genético del Tea Party.

Como publicación comprometida con nuestro planeta y con el ser humano, era necesario mantener un espacio para escribir sobre medio ambiente y cambio global. Aunque Tiempos de Cambio ha tenido una frecuencia de actualización variable, artículos como la primera parte dedicada a contar la maldición de los humanos y el final de la serie sobre el poder destructor del agua también aparecen entre los textos que más han llamado la atención.  View full article »

Foto de Dennis Wong

De entre los cinco sentidos, es probable que el olfato esté considerado por la mayoría de la gente como secundario. Le prestamos atención en momentos concretos: cuando algo huele muy bien o, por el contrario, de forma desagradable. Pero la mayoría del tiempo no estamos pendientes de él. No ocurre como con la vista, el oído e incluso el tacto, de los que somos plenamente conscientes todo el tiempo. Y si uno falla, enseguida nos alarmamos. Con el olfato no sucede lo mismo.

Es posible que por este motivo, se haya tardado tanto tiempo en conocer el funcionamiento del olfato. Cómo está estructurado el proceso que lleva al cerebro a interpretar un determinado olor. La descubridora de este mapa del proceso olfativo fue Linda Buck, cuyo trabajo de investigación que llevó a la identificación de los receptores olfativos sirvió para que ganase el Premio Nobel de Medicina en 2004. Buck había desentrañado los secretos de este sentido tan solo 13 años antes, en 1991.  View full article »

Foto de kasamaproject.org // copyright

A Rafael Lluch

La Guerra Fría y la carrera armamentística en la que derivó ha reservado un papel preponderante a los varones. La historia y la ficción, cuando nos referimos a las intrigas de espionaje, agentes dobles, héroes o villanos, se escribe en masculino, relegando a las mujeres a meras comparsas, bien como pobres bailarainas engañadas —del tipo Mata Hari— bien como exhuberantes chicas Bond. Pero nada más lejos de la realidad.

Ni este periodo, que abarca ampliamente la segunda mitad del siglo XX, se ha dividido entre estadounidenses y soviéticos, ni los grandes espías pertenecieron al selecto club de los machos, ni los claustros de universidades o laboratorios estaban plagados de ingenieros, investigadores o científicos dispuestos a vender sus secretos al mejor postor o ponerlos al servicio de un ideal. Por empezar por lo del género, el despertar de China como potencia nuclear se debe a una mujer, Joan Hinton, de Wisconsin (EE UU) por más señas. View full article »

Algunos frisos arquitectónicos del primer gótico representan a Eva saliendo, literalmente, del costillar de Adán. Asomada por el lateral atiende a Dios, que la recibe, mientras Adán echa una cabezadita. En esos relieves se hacen más precisas, si cabe, las palabras del Génesis “Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre”. Algo así como un alumbramiento excepcional (como lo de la virgen).

Que la mujer sea resultado de una extracción del cuerpo del hombre no sólo es inaudito, sino que contraviene a la misma naturaleza, que demuestra con cada nacimiento que la vida se genera en la mujer. Pero todo quedaría en una reivindicación feminista más contra el patriarcado eclesiástico si no fuera porque la ciencia ha corroborado que, en el origen, todos fuimos féminas. View full article »

Gerty y Carl Cori, trabajando en su laboratorio

Gerty Cori tiene muchas cosas en común con el resto de científicas que estamos dando a conocer en esta publicación: una pasión irrefrenable por la ciencia, un dedicación exhaustiva a la investigación para mejorar la calidad de vida del ser humano, una capacidad de lucha sin límite contra las adversidades y un Premio Nobel. Por supuesto, también tuvo que enfrentarse al ninguneo del sector masculino académico, con la excepción de su marido, Carl, con quien siempre formó equipo y quien siempre la apoyó en el trabajo.

Nacida en Praga en 1896, de padre químico de formación y de madre amiga del genial escritor Franz Kafka, desde pequeña tuvo claro que de mayor quería ser médico. Con 24 años, ya era doctora en Medicina. Dos años más tarde, emigraba a Estados Unidos con su marido, huyendo de la miseria provocada por la Primera Guerra Mundial. No llegaron a la vez a su destino: a ella le costó conseguir el permiso de trabajo necesario para entrar en el país del que luego adoptaría la nacionalidad.  View full article »

Francia. Siglo XVIII. Luis XIV, el Rey Sol, gobierna sobre el mundo. Versalles, la corte del Borbón, es el centro del mundo occidental. Bajo este escenario, sería fácil suponer que la hija del introductor de embajadores del monarca disfrutara de una existencia adornada de placeres mundanos.

Pero Gabrielle Emilie de Breteuil, marquesa de Châtelet (1706-1749), prefirió cobijarse bajo la pequeña sombra de la Ilustración y el conocimiento intelectual. Sus salones no solo irradiaban discusiones sobre ópera o literatura, también fueron foco de apasionados debates sobre los avances científicos o filosóficos del momento: se abría el tiempo de La Razón.

El matrimonio y la maternidad no aplacaron las ansias por saber de esta mujer, que a los 10 años leía a Cicerón, estudiaba Matemáticas y Filosofía (Descartes marcó su modo de pensar), hablaba tres idiomas y traducía a los clásicos. Tuvo como preceptores a Pierre Louis Moreau de Maupertuis (quien demostró que la Tierra se achataba en los Polos), Clairaut (a quien llamó “su maestro en geometría y su iniciador en astronomía”) o Koenig.  View full article »