Ejemplo de la transmisión de la enfermedad de Huntington. En este caso particular un padre (cuadrado superior) tiene el gen dominante de la enfermedad (H) y un gen normal. La madre (círculo superior) tiene bien las dos copias de sus genes (hh). El primer hijo varón (cuadrado inferior) heredó de su padre el gen defectuoso (H). La segunda hija (círculo) y el tercer hijo (cuadrado) heredaron el gen normal de su padre. Los tres hijos heredan un gen normal (h) de su madre, que solo tiene genes normales.


Desde hacía un mes Lola tenía manos de trapo. Había perdido su habilidad. Estaba colérica y deprimida. Quizás fuera la tensión de la maldita oposición. Después de tanto esfuerzo, si todo salía bien sería de las primeras mujeres catedráticos en una universidad que ya tenía más de 500 años de existencia. Por si acaso, había ido al Hospital Universitario. Esperaba nerviosa en la consulta…

Nunca pudo ni imaginarse la magnitud del desastre: una inapelable condena a muerte tras padecer la terrible enfermedad de Huntington (también llamada Corea). Lola apenas tenía 42 años. No llegó a cumplir los 50. Mientras tanto vivió un infierno. Progresivamente perdió la memoria y su capacidad intelectual. Y se dio perfecta cuenta de cómo se deterioraba. Se volvió torpe.

Empezó a moverse incontroladamente. Después se quedó rígida. Gradualmente perdió el habla. Tuvo dificultad para tragar la comida y perdió mucho peso. Lo peor es que un sufrimiento profundo se apoderó de ella. Y una cólera incontrolable. Su deterioro físico fue tan grande que ni siquiera consiguió suicidarse por más que lo intentó.  View full article »