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patente

A menudo nos quejamos de la piratería a la que nos vemos sometidos por los países asiáticos. Lamentamos que estos copiadores se apropien de nuestras ideas y las comercialicen con éxito. Pero el lamento no es suficiente, ya que estas prácticas se podrían evitar si en lugar de la autocomplacencia manifiesta por la calidad de los cerebros hispanos nuestros gobernantes se aplicaran en la tarea que les pagamos: administrar y legislar para favorecer que las ideas se traduzcan en patentes que, a su vez, redunden en incrementar nuestro exiguo PIB.

O dicho de otro modo, gracias a nuestras leyes es fácil que desde fuera se apropien de nuestras ideas para con ellas sustentar ingenios o tecnologías que luego les compramos a ellos. Es decir, que pagamos doblemente. Por una parte, subvencionamos investigaciones —dinero público— que acaban siendo publicadas en revistas científicas y, por otra, pagamos por el uso de una patente que se basa en los contenidos de esas publicaciones. View full article »

 comidahorario

Somos animales de costumbres diseñados para vivir durante el día. La primera parte de la afirmación resulta obvia, no hay más que ver los comportamientos de algún espécimen para añadir que, además de animales, somos auténticos depredadores que lo convierten todo en carroña. La segunda es más que evidente; por más que despotriquemos de la rutina, cada uno en su vida ejecuta las propias. Y lo tercero, lo de diurnos, por más que se empeñen algunos en enmendarle la plana a la naturaleza, los sucesivos estudios científicos realizados y que se realizarán apoyan esta aseveración.

Y para los recalcitrantes, allá va uno de los penúltimos. Sepan las rapaces nocturnas que tienen más posibilidades de engordar que las que no lo son. Tal cual como lo están leyendo. La ecuación a igual ingesta mismo consumo calórico no es cierta y no se cumple. Alterar los hábitos alimenticios puede ser el origen de esa incómoda lorza que luce en su abdomen.

Un reciente estudio publicado por la catedrática de Fisiología Marta Garaulet demuestra que aquellos que comen después de las 15 horas (las tres de la tarde, para los castizos) tienen una tendencia a engordar mayor que quienes lo hacen a horarios, digamos, más europeos.  View full article »

sorpresa 

Los biólogos saben desde hace años que las pautas de reproducción de los animales se guían por un principio: las hembras seleccionan a los mejores especímenes machos para que la línea de sucesión no se vea afectada negativamente. Una selección natural que pasa por multitud de pistas: el más fuerte, el más capaz, el mejor dotado…

Sí, lo han leído perfectamente, el mejor dotado. Y esa norma animal es universal, o sea que vale para todas las especies, incluida la humana. Y es que una cosa es que con cualquier tamaño uno sea capaz de procrear y otra, y muy diferente, es cuál es el tamaño que ellas prefieren… Y lo prefieren grande.

Y no se trata de una afirmación de macho fanfarrón que se invente una teoría para poder presumir en una reunión con amigos, es el resultado de un sesudo estudio científico que afirma que las mujeres heterosexuales se sienten más atraídas (sexualmente) por hombres con penes grandes.  View full article »

homo sapiens 

Nos fascinan y pensar que convivimos con ellos durante unos diez mil años, lo que implica la seria posibilidad de que ambas especies se relacionaran y se mezclaran, los hace todavía más interesentates a nuestros ojos. Hablamos de los Neandertales, los verdaderos europeos que acabaron siendo desplazados —lo que les llevó a su extinción— por los Homo sapiens.

Los numerosos restos fósiles que se van descubriendo en las últimas décadas nos ofrecen incontables pistas de cómo se organizaban, como vivían y cómo eran realmente. Y una de las conclusiones que se evidencian estudio tras estudio es que, aunque tenían un cerebro similar al nuestro —en cuanto tamaño—, tenían una estructura cerebral diferente. Contaban con otras habilidades que, a la postre, les acabaron resultando poco útiles. Y una de las últimas diferencias constatadas es el campo visual. View full article »

ratas empaticas

Las ratas son las primeras en abandonar una nave o una vivienda en problemas. Ahora bien, sin negar la mayor de esa máxima que coloca a los roedores en la escala de los primeros en abandonar un entorno ante la detección de las mínimas señales de peligro, cabe preguntarse si lo hacen cada una por su cuenta. O si, por el contrario, se alían para encontrar una vía de salida en comunidad

La empatía es un comportamiento típicamente humano o de algunas especies de primates pero que raramente se otorga a otro tipo de animales. No hace mucho, este principio se ha cuestionado para nuestros mejores amigos, los perros, cuyas expresiones de solidaridad con nosotros —el contagio de nuestros estados de ánimo— ha sido el motor de varios experimentos para comprobar si los canes son capaces de tener empatía con los humanos.

Ahora, en un nuevo paso de la investigación, parece que las ratas dan muestras de empatía con su congéneres y son capaces de ayudarlas a escapar cuando las ven privadas de libertad. Es decir, que tienen rasgos de ponerse en lugar de los otros, lo que les concede un cierto grado de comportamiento social.  View full article »

cheap

Todos tenemos que comer —algunos dicen que cinco veces al día— pero no todas las comidas son iguales. O al menos, no nos lo parecen. Eso está claro. Para gustos los colores, dicen. Pero también está claro que hay algunos sabores que podríamos denominar universales, algunas comidas que se escapan a los particulares patrones culturales de los países y que gustan por igual a un chino, a un bengalí o a un mismísimo hijo de la Gran Bretaña. ¿Ya están salibando pensando en la denominada fast food? Seguro.

Y no se equivocan. De ese tipo de comida, vamos a desgranar unas líneas. Un tipo de comida que gusta a humanos y… a ratas. En concreto, de los snacks, esos aperitivos salados que mayoritariamente nos obligan a comer hasta que el raquítico envase en el que se comercializan queda tan limpio como los suelos del palacio.

La tradición dietética hasta ahora hablaba de la irresistible atracción fatal de su alto contenido en grasa y carbohidratos, pero unos investigadores han querido ir más allá y se les ocurrió estudiar el patrón de actividad del cerebro cuando se comen las deliciosas patatas fritas, las chips. Y para ello se pusieron a observar qué ocurría en el interior de la cabeza de unas ratas alimentadas con patatas fritas, otras que lo hacían con una mezcla de grasas y carbohidratos en una proporción similar a las que contienen las patatas y un tercer grupo que comía un pienso estándar.  View full article »

codigo de sueño 

Si nuestro cerebro manda señales radioeléctricas para fabricar su red neuronal, a través de las cuales completamos, entre otras cosas, nuestro pensamiento abstracto, construimos imágenes y almacenamos recuerdos, técnicamente ha de ser posible descifrar estos códigos y leer el pensamiento. Otro asunto diferente es que contemos en este momento con la tecnología adecuada para realizarlo y que hayamos sido capaces de descifrar ese lenguaje encriptado —el lenguaje, en terminología informática— que nos faculte para hacerlo.

Del mismo modo,  también estaremos cada día más cerca de interpretar lo que soñamos, unas imágenes que tanto dan que hablar en los divanes de los psicólogos y psicoanalistas y que provocan también cierta controversia científicas entre miembros de esta profesión y resto de profesionales médicos.

De momento, un grupo de neurólogos japoneses se ha puesto a la tarea de descifrar los posibles códigos de los sueños y, pásmense, de momento lo hacen con un 60% de acierto; es decir, que son capaces de interpretar lo que soñamos sencillamente a través de las imágenes procedentes de un escáner.  View full article »

invisible

Hacer desaparecer un objeto a la vista y por lo tanto convertirlo en invisible: un truco solo al alcance de los grandes magos o para la mente de los guionistas de películas de ciencia ficción. Pero, desde hace muy poco tiempo, una realidad de laboratorio en Texas (EE UU).

La invisibilidad de los objetos era algo teóricamente posible. Basta tan solo con anular las ondas que emiten los objetos para que estos no puedan ser captados por la visión humana y se vuelvan transparentes a nuestros ojos. Es la sencilla traslación de las leyes de la reflexión en un complicado fenómeno que se produce en la corteza cerebral.

Sin adentrarnos en muchas complicaciones, y teniendo en cuenta que la visión es un fenómeno que no se desarrolla del mismo modo en todas las especies vivas, podemos decir —en lo que nos toca a los humanos— que todos los objetos o figuras proyectan (reflejan) ondas cuando les da la luz. Estos estímulos luminosos son recogidos por el ojo, que los envía al cerebro, donde se transforman en sensaciones visuales. La luz entra en nuestros ojos (donde se enfoca la imagen) llega a la retina, donde se activan las células sensoriales que la transforman en energía nerviosa. Estos impulsos llegan al nervio óptico, que los traslada a la corteza cerebral, donde se interpretan, reconocen y procesan. Y la visión aparece.

Teniendo en cuenta este proceso descrito, bastaría con anular ese campo de ondas para que cualquier cosa resultara invisible a nuestros ojos. Y decimos invisible porque los objetos seguirían estando en su sitio, solo que escaparían a nuestro campo visual; es decir, que solo desaparecerían de la vista. Es como si los cubriéramos con una manta transparente.

Construir esa capa es algo en lo que se lleva trabajando desde hace años en los laboratorios de física y que es una realidad hoy en día. De momento, ya han conseguido ocultar totalmente a la vista un objeto tridimensional, una vara de 18 centímetros de largo.

Estos investigadores norteamericanos han conseguido desarrollar una pantalla metálica extremadamente delgada realizada en cobre y en policarbonato que ha sido capaz de anular las ondas lumínicas de los objetos que cubre consiguiendo ese efecto de transparencia. Para ello, tuvieron que situar la frecuencia de las microondas en 3,6 Ghz.

Otro gran paso para culminar otro sueño de la humanidad, aunque el camino que queda por recorrer todavía es grande. La micropantalla es rígida y, de momento, solo sirve para ocultar un tipo determinado de objetos… Ahora habrá que probarla con otros que tengan otras formas y que sean asimétricos, así como conseguir que la superficie de la pantalla sea lo suficientemente flexible para volver transparente cualquier elemento.

A este paso, parece que la profesión de mago corre serio peligro de extinción.

dolor de cabeza 

De los males comunes que nos aquejan, sin duda los dolores de cabeza o migrañas son de los más molestos o inhabilitantes. Mucho se ha investigado sobre sus causas y más allá de remedios puntuales para paliar sus efectos, la ciencia —o la medicina, si lo prefieren— ha logrado desarrollar pocos tratamientos para evitar que se reproduzcan.

Aquellos que los padecen deben de conformarse con acudir al uso de analgésicos, más o menos potentes en función del dolor, y ralentizar sus actividades hasta que nuestro riego cerebral vuelva a la normalidad. Los últimos estudios apuntan que, para determinado tipo de migrañas, los analgésicos naturales —es decir, los que produce nuestro propio organismo— son un buen remedio. Estos neurotransmisores no son otros que las endorfinas. Y nada tan liberador de endorfinas como practicar sexo. View full article »

hablar en voz alta

Quien más y quien menos canta —es un decir— bajo la ducha, en cambio nos cuidamos muy mucho de expresar en voz alta nuestros pensamientos cuando estamos rodeados de gente. Hablar a solas es considerado como un síntoma de locura y procuramos que nadie se entere si tenemos esa costumbre. Como mucho, nos atrevemos a susurrar en voz queda.

Quienes lo hacen —lo hacemos— se escudan en que escuchar nuestra voz mientras ejecutamos una acción nos ayuda a concentrarnos en nuestra tarea. Pues bien, esa creencia se ha convertido en una verdad científica. Un reciente estudio publicado en Quarterly Journal of Experimental Pyschology asegura que hablar a solas estimula el cerebro y mejora la capacidad de concentración.

Como en cualquier trabajo de laboratorio, se sometió a un grupo de voluntarios a un experimento. Las cobayas debían encontrar diferentes objetos que se hallaban más o menos ocultos en una habitación. Los resultados fueron sorprendentes. Aquellos que repetían en voz alta el nombre del objeto que intentaban buscar lo hallaban antes que quienes realizaban su tarea callados.  View full article »