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homo sapiens 

Nos fascinan y pensar que convivimos con ellos durante unos diez mil años, lo que implica la seria posibilidad de que ambas especies se relacionaran y se mezclaran, los hace todavía más interesentates a nuestros ojos. Hablamos de los Neandertales, los verdaderos europeos que acabaron siendo desplazados —lo que les llevó a su extinción— por los Homo sapiens.

Los numerosos restos fósiles que se van descubriendo en las últimas décadas nos ofrecen incontables pistas de cómo se organizaban, como vivían y cómo eran realmente. Y una de las conclusiones que se evidencian estudio tras estudio es que, aunque tenían un cerebro similar al nuestro —en cuanto tamaño—, tenían una estructura cerebral diferente. Contaban con otras habilidades que, a la postre, les acabaron resultando poco útiles. Y una de las últimas diferencias constatadas es el campo visual. View full article »

ratas empaticas

Las ratas son las primeras en abandonar una nave o una vivienda en problemas. Ahora bien, sin negar la mayor de esa máxima que coloca a los roedores en la escala de los primeros en abandonar un entorno ante la detección de las mínimas señales de peligro, cabe preguntarse si lo hacen cada una por su cuenta. O si, por el contrario, se alían para encontrar una vía de salida en comunidad

La empatía es un comportamiento típicamente humano o de algunas especies de primates pero que raramente se otorga a otro tipo de animales. No hace mucho, este principio se ha cuestionado para nuestros mejores amigos, los perros, cuyas expresiones de solidaridad con nosotros —el contagio de nuestros estados de ánimo— ha sido el motor de varios experimentos para comprobar si los canes son capaces de tener empatía con los humanos.

Ahora, en un nuevo paso de la investigación, parece que las ratas dan muestras de empatía con su congéneres y son capaces de ayudarlas a escapar cuando las ven privadas de libertad. Es decir, que tienen rasgos de ponerse en lugar de los otros, lo que les concede un cierto grado de comportamiento social.  View full article »

cheap

Todos tenemos que comer —algunos dicen que cinco veces al día— pero no todas las comidas son iguales. O al menos, no nos lo parecen. Eso está claro. Para gustos los colores, dicen. Pero también está claro que hay algunos sabores que podríamos denominar universales, algunas comidas que se escapan a los particulares patrones culturales de los países y que gustan por igual a un chino, a un bengalí o a un mismísimo hijo de la Gran Bretaña. ¿Ya están salibando pensando en la denominada fast food? Seguro.

Y no se equivocan. De ese tipo de comida, vamos a desgranar unas líneas. Un tipo de comida que gusta a humanos y… a ratas. En concreto, de los snacks, esos aperitivos salados que mayoritariamente nos obligan a comer hasta que el raquítico envase en el que se comercializan queda tan limpio como los suelos del palacio.

La tradición dietética hasta ahora hablaba de la irresistible atracción fatal de su alto contenido en grasa y carbohidratos, pero unos investigadores han querido ir más allá y se les ocurrió estudiar el patrón de actividad del cerebro cuando se comen las deliciosas patatas fritas, las chips. Y para ello se pusieron a observar qué ocurría en el interior de la cabeza de unas ratas alimentadas con patatas fritas, otras que lo hacían con una mezcla de grasas y carbohidratos en una proporción similar a las que contienen las patatas y un tercer grupo que comía un pienso estándar.  View full article »

codigo de sueño 

Si nuestro cerebro manda señales radioeléctricas para fabricar su red neuronal, a través de las cuales completamos, entre otras cosas, nuestro pensamiento abstracto, construimos imágenes y almacenamos recuerdos, técnicamente ha de ser posible descifrar estos códigos y leer el pensamiento. Otro asunto diferente es que contemos en este momento con la tecnología adecuada para realizarlo y que hayamos sido capaces de descifrar ese lenguaje encriptado —el lenguaje, en terminología informática— que nos faculte para hacerlo.

Del mismo modo,  también estaremos cada día más cerca de interpretar lo que soñamos, unas imágenes que tanto dan que hablar en los divanes de los psicólogos y psicoanalistas y que provocan también cierta controversia científicas entre miembros de esta profesión y resto de profesionales médicos.

De momento, un grupo de neurólogos japoneses se ha puesto a la tarea de descifrar los posibles códigos de los sueños y, pásmense, de momento lo hacen con un 60% de acierto; es decir, que son capaces de interpretar lo que soñamos sencillamente a través de las imágenes procedentes de un escáner.  View full article »

invisible

Hacer desaparecer un objeto a la vista y por lo tanto convertirlo en invisible: un truco solo al alcance de los grandes magos o para la mente de los guionistas de películas de ciencia ficción. Pero, desde hace muy poco tiempo, una realidad de laboratorio en Texas (EE UU).

La invisibilidad de los objetos era algo teóricamente posible. Basta tan solo con anular las ondas que emiten los objetos para que estos no puedan ser captados por la visión humana y se vuelvan transparentes a nuestros ojos. Es la sencilla traslación de las leyes de la reflexión en un complicado fenómeno que se produce en la corteza cerebral.

Sin adentrarnos en muchas complicaciones, y teniendo en cuenta que la visión es un fenómeno que no se desarrolla del mismo modo en todas las especies vivas, podemos decir —en lo que nos toca a los humanos— que todos los objetos o figuras proyectan (reflejan) ondas cuando les da la luz. Estos estímulos luminosos son recogidos por el ojo, que los envía al cerebro, donde se transforman en sensaciones visuales. La luz entra en nuestros ojos (donde se enfoca la imagen) llega a la retina, donde se activan las células sensoriales que la transforman en energía nerviosa. Estos impulsos llegan al nervio óptico, que los traslada a la corteza cerebral, donde se interpretan, reconocen y procesan. Y la visión aparece.

Teniendo en cuenta este proceso descrito, bastaría con anular ese campo de ondas para que cualquier cosa resultara invisible a nuestros ojos. Y decimos invisible porque los objetos seguirían estando en su sitio, solo que escaparían a nuestro campo visual; es decir, que solo desaparecerían de la vista. Es como si los cubriéramos con una manta transparente.

Construir esa capa es algo en lo que se lleva trabajando desde hace años en los laboratorios de física y que es una realidad hoy en día. De momento, ya han conseguido ocultar totalmente a la vista un objeto tridimensional, una vara de 18 centímetros de largo.

Estos investigadores norteamericanos han conseguido desarrollar una pantalla metálica extremadamente delgada realizada en cobre y en policarbonato que ha sido capaz de anular las ondas lumínicas de los objetos que cubre consiguiendo ese efecto de transparencia. Para ello, tuvieron que situar la frecuencia de las microondas en 3,6 Ghz.

Otro gran paso para culminar otro sueño de la humanidad, aunque el camino que queda por recorrer todavía es grande. La micropantalla es rígida y, de momento, solo sirve para ocultar un tipo determinado de objetos… Ahora habrá que probarla con otros que tengan otras formas y que sean asimétricos, así como conseguir que la superficie de la pantalla sea lo suficientemente flexible para volver transparente cualquier elemento.

A este paso, parece que la profesión de mago corre serio peligro de extinción.

dolor de cabeza 

De los males comunes que nos aquejan, sin duda los dolores de cabeza o migrañas son de los más molestos o inhabilitantes. Mucho se ha investigado sobre sus causas y más allá de remedios puntuales para paliar sus efectos, la ciencia —o la medicina, si lo prefieren— ha logrado desarrollar pocos tratamientos para evitar que se reproduzcan.

Aquellos que los padecen deben de conformarse con acudir al uso de analgésicos, más o menos potentes en función del dolor, y ralentizar sus actividades hasta que nuestro riego cerebral vuelva a la normalidad. Los últimos estudios apuntan que, para determinado tipo de migrañas, los analgésicos naturales —es decir, los que produce nuestro propio organismo— son un buen remedio. Estos neurotransmisores no son otros que las endorfinas. Y nada tan liberador de endorfinas como practicar sexo. View full article »

hablar en voz alta

Quien más y quien menos canta —es un decir— bajo la ducha, en cambio nos cuidamos muy mucho de expresar en voz alta nuestros pensamientos cuando estamos rodeados de gente. Hablar a solas es considerado como un síntoma de locura y procuramos que nadie se entere si tenemos esa costumbre. Como mucho, nos atrevemos a susurrar en voz queda.

Quienes lo hacen —lo hacemos— se escudan en que escuchar nuestra voz mientras ejecutamos una acción nos ayuda a concentrarnos en nuestra tarea. Pues bien, esa creencia se ha convertido en una verdad científica. Un reciente estudio publicado en Quarterly Journal of Experimental Pyschology asegura que hablar a solas estimula el cerebro y mejora la capacidad de concentración.

Como en cualquier trabajo de laboratorio, se sometió a un grupo de voluntarios a un experimento. Las cobayas debían encontrar diferentes objetos que se hallaban más o menos ocultos en una habitación. Los resultados fueron sorprendentes. Aquellos que repetían en voz alta el nombre del objeto que intentaban buscar lo hallaban antes que quienes realizaban su tarea callados.  View full article »

nariz 

La verdad es que nos lo temíamos. El tamaño de la nariz, de las fosas nasales, está en relación con el clima. Se trata de un mecanismo de adaptación que nuestra especie ha logrado desarrollar para sobrevivir mejor a las diferentes temperaturas que tienen los parajes donde hemos decidido poner nuestra tienda de campaña. O si lo prefieren, es el precio que hemos tenido que pagar por ser una especie andarina, que no se conformó con quedarse en África y prefirió explorar tierras lejanas buscando vaya usted a saber qué.

Así, las narices finas y alargadas están mejor preparadas para los climas fríos, mientras que las chatas y aplastadas resultan más útiles para los cálidos. La confirmación científica ha sido realizada por un equipo norteamericano y pone como responsable a los senos maxilares. Y vayamos por partes.

Además de albergar el sentido del olfato, por cierto el sentido más antiguo pero el menos desarrollado en nosotros, la nariz cumple un papel fundamental en la respiración. View full article »

telepatia 

Los experimentos de telepatía no dejan de ser curiosos juegos de salón que hacen las delicias del respetable, que provocan la admiración ante los poderes del mago y que siembran la duda sobre el poder de la mente para intercomunicarse con otra. Ahora bien, el desarrollo informático ha abierto un nuevo campo de posibilidades que pueden hacer viable esta conexión sin cables de cerebro a cerebro.

Al fin y al cabo, sabiendo que el funcionamiento neuronal no es otra cosa que un biocircuito electrónico y que el software es capaz de convertirse en impulsos eléctricos, parece que la solución está al alcance de nuestras manos. Ya hemos comentado que ya existe ese cable que puede conectar el cerebro a un terminal de ordenador e intercambiar entre cerebro-máquina información. Así que, si es posible esta conexión, por qué no hacerlo con otro cerebro. View full article »

cotorrillas 

Algunos se atreven a llamarlas cotorras, tampoco es para tanto, pero si juntamos en una habitación a un hombre y a una mujer, con casi total seguridad la conversación acabará monopolizada por ella. ¿Agilidad mental? Seguro que sí. No me sean mal pensados, que esto no va de guerra de sexos ni de nada que se le parezca.

Sigamos: los estadounidenses, que, ya saben, son muy aficionados a hacer recuentos y a la estadística, ya dijeron que ellas pronuncian, de media, unas 20.000 palabras de media frente a las escasas 7.000 que acostumbran a salir de los labios de ellos. Casi una tercera parte más.

Algunos, norteamericanos también, andaban con la mosca tras la oreja intentado descubrir los motivos de esa mayor locuacidad femenina y acaban de publicar su solución en el Journal de Neurosciencie: la responsable es una proteína, la FOXP2 —que vaya nombre tan onomatopéyico para una proteína que se la podría haber bautizado con un simple proteína del lenguaje—.  View full article »