Fata Morgana fue una hermanastra del rey Arturo. Era un hada cambiante: una mujer que podía adoptar a voluntad la forma de cualquier otra cosa o incluso desaparecer. Aunque parezca mentira, lo más probable es que una artimaña de Fata Morgana tuviese como consecuencia el hundimiento del Titanic hace ya 100 años (sorprendentemente, solo tres años atrás aún vivía su última superviviente).

Hollywood convirtió el Titanic en un mito, propagando un montón de falsedades. Algunas de ellas, simples errores (el hundimiento del transatlántico no fue, ni de lejos, la mayor tragedia marítima de la historia; tampoco era el más rápido, ni otra serie de fantasías que se han vertido desde su desaparición). Otras, destrozaron la vida —y la memoria— de excelentes personas:

El Titanic chocó con un iceberg a las 23:40 horas del 14 de abril de 1912 hundiéndose a las 2:20 de la mañana del día siguiente. El imaginario popular, inspirado por Hollywood, asegura que el barco iba demasiado al Norte de su ruta, demasiado rápido para una noche de bruma, que los serviolas que vigilaban no tenían prismáticos, no estaban atentos —y seguramente estaban borrachos—, al igual que el capitán Edward Smith (del que se dice que, además de beber, descuidaba sus labores pues solo se preocupaba de agradar a armadores y pasajeros adinerados).  View full article »