En la Edad Media, una de las pocas actividades relacionadas con la Ciencia permitidas a la mujer era adoptar un papel secundario en la Medicina, concretamente en los cuidados de los bebés y asistencia en los partos. Pocas se aventuraban en otras ramas de esta disciplina y, por supuesto, muy pocas pasaron por las facultades de Medicina.

En ese periodo tan oscuro, resalta la actividad de las Damas de Salerno, un grupo de mujeres que se atrevieron a ingresar en la Escuela Médica Salermitana. De ellas, destaca Trótula di Ruggiero (1090-1160), que además de estudiante llegó a ser profesora en este centro. La Escuela es considerada como el primer centro médico sin conexión con la Iglesia (no estaba dirigida por religiosos, estaba abierta a árabes y judíos y  fue pionera en la admisión de mujeres en sus aulas) y para algunos, como la primera universidad de Europa.

De origen adinerado, pocos datos han trascendido de la vida de Trótula. Se sabe que manifestó desde joven su vocación por la práctica médica e ingresó en la Escuela, donde se llegó a convertir en una autoridad en Obstetricia y Ginecología y a la que se mantuvo ligada hasta su muerte.  View full article »