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cafe y nicotina 

Para algunos, el secreto está en la mente; todo es posible con voluntad. En cambio para otros, somos máquinas perfectamente engrasadas que funcionamos a base de química, que estimula la segregación de determinadas sustancias —hormonas—, que son las responsables de todos nuestros actos. Lo de siempre, lo puramente espiritual contra lo estrictamente mecánico. Es la contradicción permanente, esencia del ser humano.

Estas contradicciones se ponen de manifiesto de una manera palmaria al ejecutar determinadas acciones. ¿Quién no ha escuchado alguna vez eso de yo fumo, porque a mí el tabaco me relaja? O eso de ¿nos relajamos tomándonos un cafelito? La nicotina y la cafeína son por principio estimuladores del sistema nervioso. Es decir, estamos ante dos sustancias que provocan por su propia composición una activación de determinadas funciones de nuestro organismo. Vamos, que químicamente es imposible que el tabaco o el café tengan efectos relajantes. View full article »

El mundo de la noche está en continua evolución. Las modas cambian los ritmos que suenan, los locales adonde acudir, la manera de vestir y hasta los tragos que tomar. Ahí está por ejemplo el universo desconocido que se abrió para los gin-tonics o para el vodka, por ejemplo. En cambio, lo que parece estancado desde el mundo de los guateques son bebidas que combinan con el alcohol.

Desde que la tónica se consolidó una vez que “aprendimos a amarla”, apenas han surgido nuevos brebajes para los combinados. Tan solo las llamadas bebidas energizantes tienen éxito en un grupo reducido, y todo basado en su composición.

Entre todos sus ingredientes, si ha tenido la curiosidad entre flirteo y ligue de leer su etiqueta, comprobará que además de la cafeína, contiene taurina. Y no tiene nada que ver con que te dé alas; recibe este sonoro y patrio nombre porque este compuesto se aisló por primera vez de la bilis del toro. Corre el rumor que le pone a uno a tono (con N) para aguantar la larga noche. ¿Se lo creen?  View full article »

A nadie le resulta raro pensar que una medicina tenga su origen en el uso de una planta o de su extracto. Los estudiantes de Farmacia saben que la génesis de la farmacongnosia se remonta en la noche de los tiempos. Ahora bien, el descubrimiento de que determinadas sustancias naturales tengan propiedades beneficiosas para nosotros es una de los aspectos representativos de la esencia racional del ser humano… ¿Seguro?

¿A quién se le ocurrió la brillante idea de ingerir determinada yerba para purgar el organismo? Casualidad, imaginación, suerte o tan solo se trata simplemente de observar con atención (e imitar) a los otros seres que pueblan el planeta.

A finales de los años 60, en Gabón, se pudo comprobar que desde tiempos inmemoriales determinadas tribus ingerían las raíces de una planta llamada Tabernanth iboga, que contiene numerosos alcaloides y que hacía que el comportamiento de los gorilas que las ingerían cambiara sustancialmente. En concreto, los simios, tras comer las raíces de esta planta de la familia de las Apoquinaceas, aumentaban su frenesí sexual, probablemente debido a la presencia de la iboluteina y la tabernantina. Ambos compuestos tienen efectos afrodisiacos y euforizantes y, en grandes dosis, propiedades alucinógenas.  View full article »

Dosis moderadas de cafeína pueden prevenir el Alzheimer

Pensar en la cafeína es pensar en la molécula que mueve el mundo: hace que cada mañana nos activemos y nos pongamos en marcha. ¿Quién no se toma una taza de café para desayunar? ¿O un té? ¿O un chocolate? Las propiedades de la cafeína, junto con sus primas la teofilina y la teobromina (denominadas genéricamente metilxantinas), son por todos conocidas, bendecidas y deseadas: nos ayuda a mantener un nivel de alerta y a eliminar la somnolencia, permitiéndonos estar espabilados por la mañana o después de comer.

El efecto de la cafeína se debe a que esta molécula puede bloquear el de otra sustancia natural que produce nuestro cuerpo, llamada adenosina. La adenosina tiene muchos efectos, entre los que se encuentra la sensación de relajación. El bloqueo de este efecto sedante produce la reacción contraria, es decir, la excitación característica de una buena taza de café. Sin embargo, desde una perspectiva formal, no podemos decir que la cafeína sea un excitante. Simplemente evita que una sustancia sedante haga su trabajo.  View full article »