Cuando se descubrieron los restos de su fósil se afirmó que Lucy era la primera de nuestros antepasados que caminaba erguida. Una australopiteca que hace 3 millones de años de antigüedad estrenaba algo que nos hace singulares, caminar sobre nuestros pies.

Ahora bien, a medida que se van publicando estudios sobre Lucy se van descubriendo nuevos datos que ponen de manifiesto que la pequeña alternaba el caminar sobre sus dos piernas con pasar largo rato sobre los árboles.

Análisis realizados a partir de tomografías computarizadas (TC) de su esqueleto realizados por científicos de las universidades estadounidenses de Johns Hopkins y Texas en Austin muestran que las extremidades superiores de Lucy estaban fuertemente desarrolladas, es decir, que eran bastante similares a las de los chimpancés…

Con este dato, los investigadores relanzan la  idea de que trepaba a menudo a los árboles y que utilizaba sus brazos para impulsarse.

Con estos datos, los científicos lanzan su teoría. Lucy se desplazaba por tierra siendo bípeda, pero al llegar la noche, dada su fragilidad -no media más de un metro y pesaba en torno a los 30 kilos- es probable que buscara refugio durante la noche en los árboles y de este modo sortear la amenaza de los depredadores.

 

 

 

 

… y Lucy trepaba a los árboles