Si algo está revolucionando el siglo XXI es el mundo de la información. O mejor dicho, el tratamiento de los datos. El desarrollo de la informática está permitiendo acceder a un nuevo universo…. Millones de millones de datos inconexos que cobran forma y una razón de ser gracias al llamado Big Data.

Por ejemplo, ¿saben que se pueden utilizar algo tan aparentemente alejado de la medicina como las redes sociales para diagnosticar enfermedades? Pues sí, es cuestión de desarrollar un algoritmo de inteligencia artificial que sea capaz de poner en relación tu forma de vida, tu geolocalización y los focos de una epidemia.

Un algoritmo de inteligencia artificial creado por científicos de la Universidad de Rochester y probado con éxito en la ciudad de Nueva York atina en 9 de cada 10 pronósticos. Y es sencillo, el algoritmo localiza los puntos de expansión del virus y detecta qué usuarios corren más riesgo de enfermar.

Pero no es el único algoritmo utilizado para el diagnóstico. Existen otros que se basan en determinadas palabras que utilizamos a la hora de expresarnos en Twitter, por ejemplo, para determinar si somos propensos a sufrir una depresión.

En el fondo, cuando nos comunicamos con los demás dejamos numerosos rastros de nosotros mismos. Hasta ahora, tan solo una pequeña parte era captada por aquellas personas a las que denominamos como observadores.

Pero con el avance de los robots nos hemos convertido en auténticos libros abiertos

Big Data, ¿una revolución sin fronteras?