Con los “partidos del siglo”, muchos de los que somos suficientemente viejos tenemos la impresión de que ya no hay futbolistas tan buenos “como los de antes”: Pelé o Cruyff parecen gigantes y en cambio los actuales… Pero, ¿realmente fueron Pelé o Cruyff mejores que Messi o Cristiano Ronaldo?

La respuesta es tajante: sin duda alguna. Y tiene un porqué, que se corresponde con una causa mucho más profunda que un completo análisis de las estadísticas recopiladas por la International Federation of Football History and Statistics.

En realidad, se trata de cómo está organizado el mundo. Aunque no nos guste, las Matemáticas inexorablemente marcan la pauta de lo que nos rodea. Incluso condicionan a las estrellas del deporte rey.

La probabilidad de jugar al fútbol (como la mayoría de los caracteres cuantitativos, como el peso o la altura) sigue una distribución Normal. Si valoramos la capacidad de practicarlo entre el 0 (para absolutas nulidades) y el 10 (para los jugadores verdaderamente excepcionales), la mayoría serán simples medianías (de 4 a 6). Los que juegan un poco mejor (7 y 8) son algo mas escasos, los excelentes (9) muy raros y los extraordinarios (10) escasísimos.

En los tiempos de Pelé, había muchos menos futbolistas que hoy en día (y se dedicaba mucho menos dinero y recursos humanos a este deporte). Pelé era un jugador de 10, sin duda excepcional. Y como había menos profesionales, el número de futbolistas 10 era muy escaso (si es que había alguno). También había muy pocos futbolistas de 9 y pocos de 8. Y Pelé jugaba sin que casi nadie le hiciese sombra.

Hoy en día hay muchos más profesionales. Y Messi es un futbolista 10. Asumamos incluso que es mejor que Pelé. Pero con tanto interés en el fútbol, comparte su calificación con otros tantos, y hay bastantes que gozan con un 9 (y de 8 los hay a espuertas). Messi tiene enfrente muchos más rivales de calidad de los que tuvo Pelé. Esto condiciona sus resultados.

Pero por más recursos que se destinen al futbol, hay un límite biológico que no puede superarse. Las limitaciones de la biofísica humana impiden que llegue a haber jugadores mucho mejores que Messi o que Pelé. Pero si hay varios Pelés jugando al mismo tiempo, ninguno nos parecerá tan excepcional.

Si Messi quisiera ser el indiscutible mejor jugador de todos los tiempos debería haber nacido 50 años antes. O conseguir que muy pocos jueguen al futbol.

Y en lo que a nosotros nos toca, también se cumple en modo superlativo: hoy en día hay más científicos en activo que la suma de todos los que nos han precedido a lo largo de la historia de la humanidad. Podremos hacer magnificas contribuciones. Pero jamás volverá a haber ningún Isaac Newton.

Eduardo Costas, biólogo y catedrático de Genética

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