Nadal, un diestro adaptado a jugar con la izquierda. Foto de Alex Lee

Apenas el 15% de los niños de 10 años son zurdos. Una cifra que pasa al 5% cuando hablamos de los adultos de 50 años y decrece al 1% si el corte lo realizamos a los 80. Se podría pensar que de los 10 a los 50 años los zurdos se han adaptado al mundo de los diestros; pero esta lógica se rompe al analizar el siguiente tramo de edad. No resulta creíble que a los 50 cambiemos de hábitos, lo que nos lleva a una terrible conclusión: los zurdos se mueren antes.

Podemos confirmar si estamos ante una maldición divina, como se relata en todas las culturas, al sumergirse en los clásicos estudios sobre la esperanza de vida de los zurdos de Stanley Coren, que se basan en las abundantes estadísticas sobre el béisbol que, desde hace cien años, atesoran los norteamericanos.

Su análisis resulta revelador: la probabilidad de morir, en cualquier momento de la vida, de un jugador zurdo es un 2% mayor que la de un diestro (el  zurdo más longevo llegó a vivir 91 años frente a los 109 del diestro más anciano: ¡18 años de diferencia!). 

Los datos que obran en el Registro Civil norteamericano confirman esta maldición. Por norma general, la esperanza de vida de un zurdo es nueve años menor. Por sexos, los hombres fallecen once años antes que las mujeres, y las zurdas lo hacen cinco años antes que las diestras. Una explicación ambientalista sugiere que la mayor mortalidad de los zurdos se debe a que todo esta pensado para diestros y eso hace que tengan un 89% de posibilidades más de morir en un accidente.

Sea por lo que sea, los zurdos, como media, viven menos. Igual que los fumadores. Incluso existe una determinada dosis de cigarrillos que reduce la esperanza media de vida en la misma cantidad que manejarse con la izquierda (aunque individualmente existan fumadores y zurdos muy longevos). A la vista de la actitud beligerante de los Gobiernos ante el tabaco (por el bien de la población), cabe hacerse la pregunta: ¿prohibirán alguna vez ser zurdo para incrementar la esperanza de vida?

Pese a todo, estamos genéticamente programados para que el hemisferio izquierdo del cerebro (que manda sobre la parte derecha del cuerpo) controle el lenguaje. Así puede ser mas fácil que las habilidades asociadas al lenguaje (como escribir) se controlen con la misma parte. Por eso, cuando empezamos a escribir, nos resulta más sencillo hacerlo con la mano derecha. Pero las poblaciones de seres humanos se caracterizan por su elevada variabilidad genética. Incluso para ser zurdos.

Además el ambiente también influye, y el azar, que como ocurre en la mayoría de los fenómenos complejos, opera de manera impredecible, pero ocurre. Hasta el punto que en una parte de los gemelos univitelinos (que tienen exactamente los mismos genes) uno es diestro y el otro zurdo.

En consecuencia, la existencia de una población de zurdos estará siempre garantizada.

Referencias:

DF Halper y S Coren. New England Journal Medicine 324: 998 (1991)

DF Halper y S Coren. New England Journal Medicine 325: 1042-1043 (1991)

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