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elephant

“Abuelita, abuelita, ¡qué orejas más grandes tienes!”… No les vamos a contar el cuento de Caperucita, que no son horas de irse a la cama ni tampoco se trata de un juego para que contesten eso de “son para oírte mejor”. Solamente queremos llamar la atención de que los sentidos, en esta ocasión el del oído, resultan básicos para que las diferentes especies organicen su lucha diaria por la supervivencia, aunque para nuestra desgracia, no se trata del sentido más desarrollado en los humanos.

Vivimos en un mundo lleno de ruidos y localizarlos representa una herramienta fundamental para defenderse del ataque de los innumerables depredadores que amenazan la vida. Al fin y al cabo, todos ocupamos un lugar en la cadena trófica y no existe especie que no cuente con sus propios depredadores -para nosotros, el principal es el propio hombre, que lleva en su interior el germen de la autodestrucción-.

Pero el oído no solo es útil para la defensa, también para la búsqueda de recursos, como el agua. Del cielo cae el maná y en la mayoría de los casos en forma de lluvia.  Por eso, aquellos animales que viven en climas secos están obligados a realizar grandes migraciones por amplios territorios a la búsqueda del líquido elemento, o sencillamente, se desplazan a la caza de las temporadas de lluvias.  View full article »

chocolotate

No soy de las que se consideran una adicta al chocolate ni tampoco de las que penan las depresiones sentada frente a la tele devorando toneladas y toneladas de helado. Si me apuran, soy de las sosas que prefieren el chocolate blanco al negro y cuando leo lo de ciento por ciento cacao salgo corriendo.

Pero como no soy una abertzale de nada, salvo de la vida, tengo que reconocer que tras el brebaje de los dioses elaborado por los aztecas existe una cantidad de estudios que avalan sus grandes cualidades; estimulante alimento que lo mismo mejora nuestro estado anímico que actúa como sustitutivo del sexo, junto con multitud de otras propiedades.

Pero hoy no me detengo en este dulce producto para avalar sus beneficiosos efectos para nuestro organismo -tomado en dosis moderadas, que se me vienen arriba en seguida y tampoco se trata de comerlo a mandíbula llena- sino para poner el acento en un aspecto al que no le damos importancia.  View full article »

matematicas y magia

Matemáticas y magia

A lo mejor, lo de sentir les queda todavía un poco lejano, pero ya hemos sido capaces de crear ingenios que juegan al ajedrez por encima de la media, que son capaces de realizar razonamientos simples por sí mismos y, por supuesto, trabajar con una precisión que ya la quisiéramos nosotros. En lo tocante a la inteligencia artificial, cada día estamos más cerca de crear a un alter ego.

La última ocurrencia ha sido enseñar a una computadora a hacer trucos de magia. Ha nacido el robot mago, como lo leen. Los investigadores han empezado por lo fácil y no le han obligado a hacer desaparecer a nadie, ni tan siquiera a levitar. Se trataba de algo sencillo para empezar. Un sencillo truco de cartas, un esbozo de cómo hacer un rompecabezas mágico y, cómo no, los resultados de cómo los humanos entendemos los trucos. View full article »

invencion

Cuando nos ponemos en plan ingenioso, decimos eso de que el “hambre agudiza el ingenio”. Vamos, que la necesidad es el motor que nos hace encontrar soluciones a los problemas. Y siendo cierto, como todo, lo es parcialmente. Sobre todo si entendemos el vocablo “necesidad” en clave de carencia o de hambre.

Los teóricos de la evolución y del desarrollo de la inteligencia siempre han colocado un peldaño en la escalera al hecho de poder fabricar herramientas. Es algo que nos diferencia a unos animales de otros y un síntoma de ser más inteligentes. Hasta ahora, estas teorías se expresaban en la hipótesis de que esas capacidades venían determinadas por la necesidad.

Por ejemplo, los momentos de escasez y de procurarse alimentos ricos en proteínas fueron el detonante del uso de palos para escarbar en los hormigueros o el uso de piedras para partir nueces. Teorías como esta se aceptaron como normales y nadie se preocupó en revisarlas… hasta ahora. Un grupo de expertos británicos desafían estas teorías.  View full article »

ojos grandes

Lo de los ojos da mucho de sí. Y no nos referimos a la literatura, sino también a la Ciencia. Los que vemos -las especies- hemos contemplado más de 10, y póngale quince ceros después, amaneceres. La cifra, aunque maree, viene a decir que la existencia se divide entre luz y oscuridad. Y dentro de esta división existe una clara mayoría que prefiere la primera a la segunda.

Así que, desde esta perspectiva, ver, o mejor dicho ver mejor, es una cualidad que favorece la supervivencia. Por eso no es de extrañar que haya grupos de investigadores que destinan su tiempo a entender cómo la luminosidad influye en el desarrollo de las especies. El último trabajo que ha caído en nuestras manos sugiere que el tamaño de los ojos está determinado por la luminosidad de los hábitats.

Vamos, que los ojos grandes son el resultado de vivir en zonas más oscuras. Los peces abisales o las aves nocturnas tienen ojos más grandes de lo que esperaríamos por su tamaño, ya que un mayor tamaño ocular aumenta la capacidad visual permitiendo discernir presas o depredadores y facilitando la comunicación en la oscuridad.

Pero eso ya se sabía, lo que se ha podido comprobar ahora, y eso es la novedad, es que también pasa en la selva amazónica, donde la frondosidad de los árboles crea diferencias notables de luz.

Un censo realizado en las especies amazónicas prueba que las aves que viven en las zonas más internas de la selva, donde hay menor cantidad de luz solar, tienen los ojos más grandes que las que viven en los márgenes de la selva.

Aunque claro, a diferencia de los animales nocturnos o de los peces de las profundidades, este hecho diferencial provoca también problemas oculares derivados de que estas aves pasan de condiciones de poca luz a máxima exposición solar.

No obstante, a pesar de estos problemas, la evolución ha hecho que estén dotadas de ojos mayores. Lo que en el argot se denomina “oportunidad biológica”; es decir, que a pesar de los problemas, los beneficios son mayores que las desventajas.

Jesús Pintor, catedrático de Bioquímica y miembro de la RANF

dieta mediterranea

Mucho y muchas loas se han publicado sobre la dieta mediterránea y la salud de los humanos. Un equilibro nutricional que puede aportar hasta diez años más en nuestra esperanza de vida. Pero si es de los que no acaban de estar convencidos porque su paladar se decanta por otro tipo de dietas -incluso de la comida basura- pero es un entusiasta de frenar el cambio climático y dejar a nuestros hijos un planeta más habitable, apúntense a este nuevo argumento: la dieta mediterránea frena el efecto invernadero.

Tal y como lo están leyendo. Así que olvidémonos del paladar y pensemos tan solo en la salud del planeta. Es decir, pensemos en términos de producción alimentaria. Y si no nos creen, lean este artículo publicado en Nature, donde se afirma que “las emisiones globales de gas de efecto invernadero serían reducidas por una cantidad equivalente a las emisiones actuales de todos los coches, camiones, trenes, barcos y aviones. Además, este cambio en la dieta podría evitar la destrucción de bosques tropicales y sabanas de un tamaño equivalente a la mitad de los EE UU”.

Es cuestión de poner en relación tres elementos: los alimentos que más se consumen en la actualidad en el mundo, o las tendencias alimentarias si lo prefieren, las necesidades que precisan de hectáreas de tierra para su producción -y lo que supone en tala de árboles necesarios para ello- y la cantidad de energía -y el modo- que se gasta para su elaboración o puesta en el mercado.

Este imaginativo enfoque concluye que si las tendencias en alimentación -donde la dieta mediterránea no es la mayoritariamente elegida- persisten en los próximos cuarenta años, serán las causantes de la principal emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera: el 80% sería provocado por los procesos de producción alimentaria. Asimismo, la proyección augura que serían necesarias en torno a mil millones más de hectáreas destinadas a la agricultura de las que se destinan hoy; imaginen lo que supondría en cálculo de árboles que desaparecían y cómo esta modificación de los ecosistemas afectarían a las especies actuales.

A mí la verdad es que ya me están entrando mareos. No tenía ninguna duda, pero si surgiera alguna, este argumento apuntala mis convicciones a favor de la dieta mediterránea.

Puja (Kukur portada

Fascinante Oriente… tan fascinante como aterrador… te atrapa por su belleza y te espanta por su crueldad. La tierra del yin y del yang es capaz de mostrarte lo más noble y lo más vil del ser humano. Y lo curioso es que todo se hace en nombre de una religión con un gran componente panteísta.

Nepal pasa por ser uno de los grandes desconocidos para nosotros los occidentales de ese oriente lejano. Patria chica de los lamas y que funciona como una monarquía medieval, sus habitantes -herederos directos de los desinovanos- han moldeado su carácter en los valles que forman el macizo montañoso más alto del planeta. Pero no nos detendremos en esos rasgos diferenciales, sino en otro que muestra esas dos caras de la moneda a las que nos referíamos al comienzo y donde el barniz de la religión deja su fina impronta. View full article »

invernadero

Las necesidades de producir alimentos han cambiado la pauta de la agricultura moderna en la última centuria. No solo se trata de conseguir las mejores y más eficaces semillas, que esa selección natural se viene practicando desde los albores de los asentamientos humanos, también hay que enmendar a la naturaleza y conseguir las condiciones climáticas y de suelo óptimas para asegurarnos la cosecha.

Los agricultores saben bien que el principal riesgo al que se enfrentan es al clima y a los súbitos cambios -por exceso o por defecto- que amenazan sus sembrados. El cultivo en invernadero se convirtió en una especie de seguro de vida. Bajo esos mares de plástico, al menos, los productos se desarrollan en unas condiciones estables ajenos a las condiciones atmosféricas reinantes.

¿Ahora bien, esas condiciones de laboratorio afectan a las propiedades de los frutos? Más allá del debate sobre si los tomates o las naranjas que consumimos en la actualidad tienen más o menos sabor que las que se degustaban hace unas décadas, nos referimos a si existen cambios en los valores nutricionales que desarrollan cuando crecen en condiciones naturales o en los otros espacios.  View full article »

apple dictionary

La visión humana se caracteriza por la existencia de tres conos o células sensibles a los colores primarios: rojo, verde y azul (RGB en sus siglas en inglés). Y nuestro cerebro determina nuestra visión en color a partir de la excitación que recibe de estas tres entradas en el ojo cuando vemos un objeto.

Ahora bien, si uno de esos conos no funciona correctamente, comienzan los problemas de visión; o mejor dicho, de no ver los colores correctamente. De todas las alteraciones conocidas, la más frecuente es la denominada ceguera al color, también conocida como daltonismo por aquello de darle paternidad a quien lo describió por primera vez, allá por 1798: John Dalton. View full article »

bascula

Cuando se abre el melón de las dietas y las calorías, lo que realmente se destapa es la caja de Pandora de los demonios ocultos. Una cosa son las dietas y otra la nutrición. En lo tocante a lo segundo, poco hay que añadir. Los seres humanos somos carnívoros por naturaleza y nos convertimos en onmívoros por adaptación. Así evolucionó nuestro organismo y fue adaptando sus dietas a las necesidades del momento.

Ahora bien, eso no quiere decir nada. Ya que nuestro cuerpo precisa  aminoácidos o proteínas, hidratos de carbonos y ácidos grasos. Y estos se obtienen de diferentes tipos de alimentos. Y además, estamos diseñados para que hagamos ejercicio. Una alimentación equilibrada precisa del aporte adecuado de esos tres elementos acompañados de una cierta dosis de movimiento. La combinación precisa de todo hará que llevemos una nutrición equilibrada. Lo que en términos de calorías supone unas 2.500 para los hombres y unas 2.000 para las mujeres como tope. View full article »