Hoy me acuerdo de vosotros, mis compañeros, mis amigos


Ganamos, sí. Pero es una de esas victorias que uno no desea celebrar porque están empañadas por el dolor y por el recuerdo. Ganamos, sí, pero se activa, junto con el sentimiento de satisfacción, el resorte de la memoria. La memoria, en este caso, son momentos, instantes imposibles de borrar. Me recuerda un amigo la nieve en la carretera camino de San Sebastián, hace ya tantos años, para acompañar el entierro de Enrique Casas, cuando Setién negó la catedral católica para el funeral. Recuerdo la nieve. Recuerdo el viento en el viaje para acompañar a Fernando Buesa en Vitoria. Recuerdo la lluvia en Polloe cuando mataron…Instantes capturados en un rincón de los recuerdos, que habitan un espacio intransitado, pendientes de volver de repente, cuando menos lo esperas. Cuando menos lo crees esperar. Y entonces el vacío se llena. Y todo cobra una especial significación: recuerdas la pancarta en la estrecha calle junto al mercado de Zarauz, o la de Donostia, o en Vitoria… pidiendo la libertad de un secuestrado. Y la turba enfrente, con megáfono, con cara de asco, insultando y amenazando con la mueca del crimen. Los lazos azules, el silencio como respuesta. Recuerdo el teléfono sobre la cómoda, en el recibidor. Lo recuerdo sonar… Y todo es otra vez igual, otra vez. Porque lo cierto es que todo fue siempre igual, sin puertas al campo, sin campo tras las puertas: todo un pasillo oscuro por el que pasar sabiendo de antemano que te ibas a encontrar el dolor ajeno como propio: los compañeros, la cara hierática, el rictus de dolor confundido con el del miedo… Otra vez. Sesenta años de otras veces, pero siempre la misma, cambiando el rostro, los nombres, los apellidos, las situaciones, el lugar, el tiempo. Pero siempre igual. Ganamos, sí, pero la amargura del daño no se resuelve en un día. Arrebataron tanto que el vacío por más repleto que esté, sigue vacío. No son ni razones, ni emociones, solo instantes atrapados en los recuerdos, instantes que asoman de repente y nos dicen tantas cosas. Tantas cosas. Ganamos, sí. Hoy me acuerdo de vosotros, mis compañeros, mis amigos. Al fin.