El cambio empieza con las mujeres

 

 

Leyendo la prensa parece que asistimos más a un sucedáneo de la política que a la política misma. Es tiempo de personajes menores, de ideas banales y ocurrencias, de respuestas inconsistentes y anuncios torpes y baldíos. Digamos que el ejercicio público de la participación en la democracia, la rebelión en las calles protagonizada por las mujeres, ha sustituido claramente la incompetencia del poder, siendo este, el conjunto de los poderes, judicial, ejecutivo y legislativo.

El último ejemplo ha sido la sentencia del juicio a la repugnante Manada, una banda de delincuentes condenados por abusos sobre una chica de 18 años y de los que hay constancia audiovisual de haber hecho algo similar en el pasado inmediato.

Ante la sentencia condenatoria, definida en insultante término de abusos, la sociedad civil se ha incendiado anticipándose a las declaraciones verbales de los mismos protagonistas de la política de siempre. Las calles se han llenado, como lo hicieron el ocho de marzo, de mujeres que reclaman el papel que les corresponde en una sociedad moderna del siglo XXI, más allá de consignas partidistas o movilizaciones internas, en lo que, sin duda es una respuesta más allá de directrices y planteamientos políticos, desde Botín hasta las chicas de instituto..

Aún pendientes de las andanzas extraescolares de Puchi, la realidad de un sentimiento de indignación sobre las mujeres, un colectivo que refleja más del 50% de la sociedad, deja en evidencia que la justicia va por detrás de la realidad, que se legisla por detrás de esa misma realidad, y que los políticos reaccionan a la mismísima realidad de la que hablamos, tarde, raro y mal.

Es tiempo de crítica generalizada y de constatación de que la sociedad está más viva que la mortecina esclerosis del discurso habitual en los escenarios del poder. Y además es tiempo, lamentablemente, de poner a todos en el mismo saco. No solo al PP y al PSOE – que eso ya lo hace Sánchez en asombrosa e inquietante entrevista en el diario El Mundo, pegándose el ya tradicional tiro en el pie del político resistente – sino también a Ciudadanos y a Podemos.

 

El avance imparable de las mujeres reclamando justicia y derechos sitúa el debate en una dimensión distinta a la hasta ahora conocida

 

Los morados, morados de los golpes recibidos por la pasmosa foto de tres de sus machos alfa determinantes sobre un contumaz ‘Nosotras’, exhibiendo su unidad después de ‘dar boleto’ a dos de las mujeres que han asomado la cabeza en los últimos meses. Bescansa y Ruiz Huerta, ‘martilla de herejas’ contra Cifu, la mujer en caída libre.

Y los naranjas, en la misma inopia circunstancial en la que se quedaron el ocho de marzo hasta bien entrado el día, cuando se colocaron lacitos, incapaces de entender, aún, el impresionante empuje civil de las mujeres y de muchísimos hombres – con hijas o sin ellas-, que las acompañan.

 

No entender que esto no es un episodio sin más requerirá la presencia de otros políticos capaces de anticipar las respuestas a las demandas justas que se plantean

 

 

El avance imparable de las mujeres reclamando justicia y derechos sitúa el debate en una dimensión distinta a la hasta ahora conocida. La interacción generacional y el hecho de que esto afecta por igual a todas las mujeres por el hecho de serlo, y la respuesta social indignada, ensombrecen por su contundencia y extensión episodios anteriores como el llamado 15M, cuyo alcance conviene relativizar, y se sitúan en la trascendencia que tuvo la conquista de derechos civiles para los homosexuales durante el gobierno del presidente Zapatero.

No entender que esto no es un episodio sin más requerirá la presencia de otros políticos capaces de anticipar las respuestas a las demandas justas que se plantean, hacerlo con honestidad y sin oportunismo. No es ya el tiempo de las estrategias de marketing con las que la nueva política no tienen acostumbrados. Pero tampoco es tiempo para disimular la incapacidad de ofrecer un proyecto claro. Este es mal tan propio de los dos grandes partidos, emparejados, como decía, no por el autor de este artículo, sino por el líder de uno de ellos.

Ir por delante con audacia, inteligencia, proyecto y respuestas y no practicar política forense. De eso se trata. Pero parece que ninguno de estos vale para eso.