Las condenas por pena de muerte continúan en auge #En60”

Decapitación, ahorcamiento, inyección letal o muerte por arma de fuego son los métodos más utilizados en la pena de muerte, una condena que continúa siendo pionera en muchos países.

Un informe de Amnistía Internacional asegura que más de 2.500 personas fueron ejecutadas en 2017 debido a la pena capital. La ONG afirma que China es el país más ejecutador del mundo, que castiga hasta 46 delitos con esta pena, donde se incluyen la corrupción, la excavación de lugares culturales ancestrales la reventa de reliquias. Dejando de lado a China, el 84% de las ejecuciones se concentró en cuatro países: Irán, Arabia Saudí, Irak y Pakistán. Por otro lado, África subsahariana es la región donde más avances se han producido para su abolición. La tendencia preocupante de hoy en día es el aumento de la ejecución de personas condenadas por delitos relacionados con las drogas.

A pesar de estos datos, la ONG ha afirmado que la aplicación de la pena de muerte está en retroceso en el mundo y ya se ha erradicado en 106 países.