Angola muere sin medicinas #En60”

Tres o cuatro pastillas contra la malaria, escasos guantes de plástico, jeringuillas y desinfectante. Esto es lo que se puede ver en las estanterías del centro de salud de Okanautoni, un pueblo en el sur de Angola. Esta clínica no dispone de medicamentos de primera línea. Tampoco de agua corriente y limitada corriente eléctrica. 

Enfermeros de este centro médico afirman haber pedido medicamentos pero el resultado ha sido nulo. Además aseguran que la situación está empeorando, y todo esto en un marco en el que según la OMS, enfermedades como la tuberculosis han disminuido en todo el mundo excepto en Angola, donde ha aumentado un 16% entre 2002 y 2016. La fiebre amarilla hace dos años causó alrededor de 380 muertes y alrededor de 4000 casos de fiebre amarilla. Además, el país, ahora se enfrenta a una epidemia de malaria con más de 300.000 afectados.

El primer nuevo presidente de Angola, João Lourenço, se ha comprometido a mejorar los servicios públicos como la salud, pero lo cierto es que lo que los datos revelan es que en 2018 el Gobierno ha comprometido el 4% del presupuesto al gasto en Sanidad, una cifra inferior a la de 2017, con un 4,3%.