Fallece el genio británico, Stephen Hawking, a los 76 años

Stephen Hawking ha fallecido a los 76 años en su casa de Cambridge. El físico británico pasará a la historia por sus trabajos sobre los agujeros negros y la relatividad y por la publicación de varios libros de los que fue el autor como el popular Breve historia del tiempo, del Big Bang a los agujeros negros, publicado en 1988.

Con 22 años se le diagnosticó la ELA, Esclerosis Lateral Amiotrófica y los médicos le auguraron tan solo dos años de vida. La enfermedad le dejó en una silla de ruedas, reduciendo el control de su cuerpo a la flexión de un dedo y el movimiento de los ojos. Nunca más pudo usar su voz. El físico británico logró comunicarse gracias a un artefacto electrónico, un sintetizador de voz. La voz robótica del famoso científico se convirtió en parte de su leyenda.   

 

Hawking nació en Oxford en 1942

 

 

Stephen William Hawking nació en Oxford el 8 de enero de 1942 y su infancia estaría marcada por la vida bohemia de una familia cuyo coche familiar era un clásico taxi negro londinense.

A pesar de ser un estudiante mediocre durante sus años en Londres, sus compañeros de clase le apodaron ‘Einstein’ debido a su facilidad para comprender la ciencia. La cosmología fue lo que más le interesó, pues siempre lidió con la la gran pregunta del origen del universo, dedicando a ella toda su vida.

Hawking saltó a la fama a finales de la década de 1960 gracias a su teoría de la singularidad del espacio-tiempo. Su hallazgo científico más famoso fue el del fenómeno conocido como ‘la radiación Hawking’, por la que los agujeros negros desprenden energía hasta desaparecer.

 

Icono de la cultura popular

 

El físico se convirtió en un icono de la cultura popular, llegando a aparecer en la serie The Big Bang Theory y Los Simpson. “Su teoría sobre el universo en forma de dónut es interesante, Homer. Puede que tenga que robársela”, le decía a Homer Simpson. Subió a un globo aeroestático en su 60 cumpleaños y, cinco años más tarde, probó la gravedad cero a bordo de un Boeing 727. Su intención era demostrar que, mientras el espíritu no esté discapacitado la gente no debe limitarse por sus discapacidades físicas.