Quemar la foto del rey no es delito #En60″

Quemar fotos de los monarcas es un acto de crítica política y, por tanto, queda englobado dentro del derecho a la libertad de expresión

El caso arrancó en el año 2007 durante una visita de los monarcas a Girona. Los jóvenes participaban en una protesta independentista y quemaron imágenes de Juan Carlos y Sofía. Estos fueron condenados por ello a quince meses de prisión, aunque después la sanción se redujo al pago de 2.700 euros de multa. El Tribunal Constitucional les negó la ayuda, declararon que habían cometido un delito de odio.

El Tribunal europeo de Humanos recuerda a España que el delito de odio se creó para proteger a minorías discriminadas por su raza o su condición sexual y no a la Corona