Con Perico Echevarría, un periodista libre y honesto

En general se suele presumir desde el periodismo sobre su papel como garante de los derechos y libertades de los españoles. Se atribuye a su labor de vigilancia la revelación de las conspiraciones, las tramas o la gestión que abochorna a los responsables públicos pillados in fraganti por el redactor perspicaz o el reportero audaz.

Aún así, no es tiempo de prestigio de esta profesión. Más bien de descrédito y falta de reconocimiento. Y eso por la insistente manía que ha asaltado a los medios de tomar partido cuando insisten en presentarse como independientes. La prensa actual se dedica a mezclar en cada texto opinión y noticia, desdibujando los límites de lo obvjetivo y subjetivo y rompiendo las reglas básicas de la información veraz.

Y es en la información veraz donde reside el verdadero motor moral del periodismo. Sin ambages y sin cautelas: decir la verdad, presentarla como es y asumir las consecuencias de no someterse a las leyes del silencio. Eso es lo que ha llevado al banquillo de los acusados al periodista Perico Echevarría, director de La Mar de Onuba, colaborador de Irispress Magazine y antiguo director de Diario Progresista, una propuesta de información hecha, con sinceridad y sin sombras, este sí, desde una perspectiva reformista y progresista, tal y como desvela su propia denominación.

Perico Echevarría distingue a la perfección lo que son planteamientos subjetivos de lo que es como es, y al limitarse a contar la verdad de unos hechos de persecución homofóbica relatándolos desde la verdad demostrada, diferencia claramente su opinión de la realidad expresada tal cual. Eso, hoy y siempre, es periodismo. El de verdad, el que motiva, el que nos hace ponernos de pie cuando pasa Perico, quitarnos el sombrero, bajar la cabeza ante él y saludarlo con respeto.

En Irispress Magazine nos sentimos muy orgullosos de acompañar hoy a Perico en su viaje a la persecución de la libertad de expresión, al circo judicial y al dislate del poderoso contra el débil. Se equivocan quienes piensan que la debilidad del periodista frente al poder es suficiente para someterlo y callarlo. Al periodista, a Perico Echevarría, no lo calla nadie. Y menos quienes persiguen la libertad individual y tratan de estigmatizar la diferencia y la diversidad.

Lo dicho, muy orgullosos de Perico Echevarría. Estamos con él.