De consejos asesores de asesorías predecibles

La Sanidad española es fuente de noticias por dos situaciones fundamentales: por algún desastre que acontece (hundimiento de techos e inundaciones de varios hospitales de Madrid) y por su presencia ausente. Efectivamente, los ciudadanos sabemos que la sanidad está, pero se nos escapa entre los dedos, se nos escurre, salvo que seamos usuarios directos de sus servicios. Los responsables políticos, salvo alguno que se considera “estrella mediática”, están desaparecidos, no se puede valorar si para bien o porque no saben qué decir, que es una más que clara y pertinente opción.

El caso de nuestra simpar ministra de Sanidad, Consumo e Igualdad es patente: lleva prácticamente missing en un Ministerio que representa una de las primeras fuentes de gasto en el presupuesto Estatal y, desde luego, la primera partida en importancia en las Comunidades Autónomas. Pues quieta parada: ni dice, ni resuelve, ni se la espera. Esta Ministra ni convoca al Consejo Interterritorial, ni hay Consejo de Salud Pública,… silencio.. Pero, eso sí, ayer nombró al flamante Consejo Asesor del Ministerio que ya llevaba más de un año sin asesorar o sin tener qué o a quién asesorar, según se mire.

El Consejo Asesor del Ministerio requiere múltiples facetas: planificación, gestión, principios éticos y bioéticos, líneas prioritarias de actuación, políticas de cooperación, políticas de personal… No estaría mal una participación variada e integradora, bien es cierto que la titular puede hacer la composición que considere oportuna y pertinente, pero con esa misma libertad los profesionales comprometidos con el Sistema Nacional de Salud podemos opinar, sobre todo por lo que representa en los mensajes “entre líneas” de las competencias y dedicaciones de este grupo, pero referido al conjunto del grupo, no a la particularidad individual de esos integrantes.

Una simple mirada detenida a la composición de los 45 integrantes, nombrados por la ministra, nos da pistas: entre puestos natos y nuevos representan el 68,8% de los integrantes, por lo tanto, de entrada, la responsabilidad de la composición recae en esta ministra de forma directa y rotunda, no puede evadirse, además el resto es confirmado en sus puestos. De los tres puestos de máxima representación dos están en manos de la práctica privada y otro es un reputado investigador que ha desarrollado su vida profesional en USA. No hace falta ser muy avezado en análisis para comprender el mensaje subliminal acerca de la orientación que se le pretende dar a este organismo: posición meta desde fuera con tintes de “prestigio” y potenciar desde la privada, ni siquiera como complementariedad sino como determinante y de forma “representativa” institucionalmente.

Entre todos los integrantes del Consejo Asesor nuevo de esta Ministra solamente el 28% son mujeres y en los puestos natos solamente el 10%, cuando el sector sanitario es un sector claramente feminizado. Llama la atención porque van a tener que pronunciarse acerca de temas de salud con una referencia especial hacia las mujeres (p.e. violencia familiar, maternidad subrogada, el papel de las cuidadoras familiares en el caso de la dependencia, la salud mental de las mujeres, …).

Otro grupo de relevancia mayoritario consiste en personas y profesionales de marcada orientación ideológica, con ejercicio y representatividad en la práctica privada y en la industria médica y farmacéutica. Sin  embargo existe una ausencia clara y rotunda del sector de la Salud Pública a cualquiera de sus diferentes niveles. Otro mensaje subliminal de relevancia, decimos mensaje por no decir carga de profundidad en la línea de flotación del SNS.

Hay que señalar la responsabilidad de una ministra que habla, habla y habla sin dejar hablar y sin decir nada sustancial, más allá de meros argumentarios superficiales y repetitivos con el afán de solemnizar lo obvio. Es el fiel modelo de lo que Wagensberg denomina “modelo bicicleta: si no pedaleo, me caigo”. En esta clave hay que aceptar la composición del Comité Asesor.

Una Ministra que no da la cara, que se oculta, que no convoca a los estamentos representativos y gestores del SNS, que no acude al Parlamento, que dice una cosa y luego la desautorizan en el consejo de Ministros, en 24h ¡todo un record! En estas condiciones ¿qué se puede esperar? Pues un Consejo Asesor tan contradictorio, sesgado y parcial como ella desea.

El Prof Donabedian nos explicaba que para obtener criterios de calidad en la gestión sanitaria había que integrar, sobre todo decía él, a los que menos de acuerdo están con estas líneas de progreso y había que hacerlo por coherencia con la calidad y para conseguir el consenso lo más amplio posible. Es evidente que la Ministra, por mero desconocimiento del sector sanitario y de la gestión sanitaria, no lo ha hecho y suya será la responsabilidad de optar por esta dirección tan “ilustrativa”.