¿Ha merecido la pena?

Ya se ha votado en Catalunya. Se ha cumplido la legalidad vigente, según la vigente realidad, de cumplir y hacer cumplir lo que está vigente y con la interpretación de la realidad vigente, habiendo hablado el pueblo soberano en su vigente realidad impuesta vigentemente. Espero que les haya quedado claro.

Lo aclaro, el marco legal restituido según la realidad vigente, con planteamientos obsoletos y aplicación rígida y restringida, impuesta como una losa extraida de Cuelgamuros. Así se entiende cómo se aplica lo vigente de la realidad vigente.

La gran mayoría de mi familia pertenece al campo del derecho y son juristas de cierto prestigio, por ello les hago caso y aprendo mucho de sus comentarios y opiniones. Siempre comentan que la ley es interpretable, bien es cierto que tienen un texto, pero no es menos cierto que son personas las que dan el pase de lo formulado a lo real de una sentencia, que esas personas no son neutrales, ni asépticas, que tienen sus planteamientos derivados de su educación, de su forma de pensar, de su forma de ser. De tal suerte y manera que ante un mismo hecho uno puede reaccionar con rigidez o con flexibilidad, con certeza o aceptando el principio de la duda razonable, es decir con una gran carga de subjetivismo, ¿cómo objetivar los conceptos formulados con anterioridad? Es obvio que no podemos medir ni pesar ni aportar una cifra de estos conceptos, sino que son vividos, expresados, evaluados y realizados según los planteamientos de cada juez o magistrado, baste con ver alguno de los textos de determinadas sentencias referidas a las agresiones machistas que nos harían enrojecer si leemos en alto la formulación redactada.

En otras palabras, un planteamiento puede ser legítimo legalmente, pero ser tremendamente injusto, aunque lo formule o ejecute el sistema jurídico con la excusa de ser legal y de recomponer la legalidad vigente, con el marco legal vigente. Tanto más cuanto es necesario y perentorio realizar una modificación y actualización de ese marco legal vigente.

Bueno retomo el argumento inicial, se han celebrado las elecciones en Catalunya y hay datos y sentimientos, dos elementos que hay que leer con cuidado por separado para controlar sus efectos si no se identifican de forma adecuada sus componentes, para que no se desborden los contenidos o se interpreten como verdades los contenidos de un sector cuando pertenecen al otro: los sentimiento con los sentimientos y los datos con los datos, luego veremos lo que acontece cuando se entrecrucen ambos bloques, si seremos capaces de mantenernos en la bisectriz o nos deslizamos hacia uno u otro polo, introduciendo sus sesgos y límites.

En el mundo de los datos tenemos algunos rotundos: Han participado la práctica totalidad de los posibles votantes de Catalunya; los ciudadanos catalanes se encuentran divididos prácticamente al 50% entre independentistas y no independentistas; el posicionamiento ideológico clásico derecha-izquierda responde a una proporción 60-40, respectivamente; la ley electoral es una trampa que otorga menor representatividad a la zona más poblada; quien ha ganado las elecciones no formará gobierno; a efectos reales se podría repetir un gobierno de similares características al anterior; el partido del gobierno central pasa a ser una representación testimonial; disminución a la mitad del apoyo del grupo radical denominado antisistema; mantenimiento, a duras penas, de los grupos “intermedios” que buscaban un pacto; concentración del voto en opciones políticas que formulaban posiciones claras respecto al núcleo central: independentismo/no independentismo; a nivel individual gana la posición no independentista, pero a nivel de posicionamiento ganan los partidos que representan la defensa de la independencia; a nivel de votos populares ganan los no independentistas, a nivel de escaños ganan por mayoría las posiciones independentistas.

Vayamos al apartado de los sentimientos, donde los contenidos son más debatibles y algo más complejos:

  1. Las elecciones son aceptadas, pero como mal menor, pues el 50% las acepta como imposición, en aplicación de un marco legal que no aceptan.
  2. Se asocian elecciones con aplicación del 155 de la constitución, lo que incrementa la polarización en estas elecciones en torno al dualismo independencia (represión, cárcel, exilio)/no independencia (aplicación 155). Se omite la aplicación es legal, no hay presos políticos, sino políticos presos, la acción de la justicia ha sido por hechos y no por opiniones, las formaciones políticas independentistas han continuado exponiendo libremente sus planteamientos en prensa, radio, TV y en mítines sin problema alguno.
  3. En estas circunstancias los sentimientos pro-Catalunya se anteponen a otro tipo de sentimientos y crece la desafección entre lo catalán y los catalanes y su pertenencia al conjunto de España.
  4. La justicia con los encausamientos y encarcelamientos ha realizado una justificación más para la reafirmación de lo catalán, frente a las actuaciones de un Estado sordo, ciego y despectivo. Se ha confundido trasgresión de la ley con hechos, con opiniones que han seguido siendo expresadas libremente en público sin consecuencias, luego los encausamientos han tenido fundamento pero han sido inoportunos e inadecuados, desproporcionados e insuficientes para aportar respuesta razonable por parte de todos.
  5. La huida efectista del Molt Honorable President le otorga un liderazgo sobrevalorado por el victimismo y un elevado componente de sentimentalismo para sus seguidores, facilitado por sus intervenciones efectistas con tintes dramáticos y sus intervenciones en los medios de comunicación. Se presenta como exilio lo que simplemente es una huida, como alguno de sus socios políticos ha expresado con claridad.
  6. El Estado ni está ni se le espera y cuando aparece reprime, mamporrea y/o encarcela. Sus seguidores quedan como un grupo residual y testimonial.
  7. El radicalismo antisistema, con su lenguaje provocador y reiterativo atrapa a un grupo minoritario y queda, también, como grupo testimonial.
  8. La izquierda socialdemócrata había perdido, en el último decenio, más de lo que se pensaba, recuperar la credibilidad y la implantación social es un largo camino que se está iniciando, pero habrá que tener más precaución y reasegurar cada paso y no perder el norte, evitar contradicciones, ser cauto y coherente para que se reciba de forma consistente este nuevo proceso político y social.
  9. Catalunya siempre se había caracterizado por la capacidad de negociación y pacto, pero para negociar se precisa una postura clara e inequívoca y, por eso, en estas elecciones se ha definido como tal con la mayor participación ciudadana de la historia. La mayoría silenciosa ha hablado y no ha modificado de forma sustancial el resultado final de una sociedad dividida en dos mitades.
  • Los contenidos racionales han pasado a una segunda fila, siendo los contenidos emocionales, sentimentales y pasionales los que se encuentran dominando la escena social y política catalana de forma incomprensible y muy peligrosa, porque quedan sensibles a la acción de la manipulación.
  • La Constitución actual es insuficiente para abordar la situación real, entre otros asuntos, de Catalunya. La modificación de la Constitución no es un mero debate, es una imperiosa necesidad.
  • El abordaje exclusivamente leguleyo del problema catalán, lleva a un callejón sin salida absolutamente incomprensible.
  • El diálogo sincero y sin condiciones es una imperiosa necesidad, donde se abandonen el victimismo, demagogias y rigideces sin trayecto alguno.
  • Es hora de poder desarrollar empatía entre las dos mitades, con el fin de establecer puentes y acceder a nuevos escenarios. Ello obliga a abandonar las declaraciones grandilocuentes, de una y otra mitad, aparcar las opiniones victimistas en las declaraciones públicas y la rigidez en la actuación que solamente buscan el clientelismo y provocan demasiado daño a las relaciones entre ambas mitades.
  • Unos y otros deben tener claro: sólo son una mitad.

Así no se puede continuar, con este grado de tensión y de inseguridad no hay política económica ni social sobre la que poder incidir. Al final la población tendrá mucho sentimiento, pero la acción política tenderá a empobrecer a la población sentimental, emocional y realmente. Este tema de la fractura social oculta la crisis económica, la crisis de las pensiones, el creciente nivel de pobreza, el incremento de la precariedad laboral, se pierde la conciencia de clase con el disfraz de un paraíso independiente, se olvidan que los independentistas que gobernarán son la derecha de la burguesía catalana.

Pienso que estas elecciones no son definitivas, son una transitoriedad que busca reafirmar algo: todo lo hecho no ha servido para nada. Volvemos al inicio pero en peores condiciones, porque en el trayecto se han perdido tiempo y energías.

Las actuaciones políticas son para buscar soluciones no para crear más problemas a los existentes. Buscar salidas políticas imaginativas, efectivas y eficaces es una obligación para los políticos, para eso les pagamos.

El marco leguleyo no ha resultado un buen camino. Dentro del marco legal se deben buscar las interpretaciones más flexibles y adecuadas a la situación actual creada, precisamente, por unos políticos que han sobresalido por su falta de empatía, por su rigidez y por su elevada incompetencia. Si este marco legal es insuficiente, que lo cambien para evitar justificaciones poco comprensibles.

La responsabilidad de los ciudadanos se ha cumplido: la sociedad se encuentra dividida en dos mitades, busquen la forma y manera de construir los puentes políticos para que la sociedad pueda continuar su desarrollo sin sobresaltos.

Las actuaciones de los ciudadanos tienen una lectura alternativa: han eliminado a dos posiciones radicales al pp y a la cup, les dejan marginales y, además, les sitúan a ambos en el grupo mixto del Parlament, como compañeros de grupo y escaño. Los posicionamientos de diálogo matizado sobreviven a duras penas y de cara a sus insuficiencias. Quedan las otras dos posiciones: una ganadora en votos y escaños de forma individual que no va a gobernar, la otra con casi el doble de votos y escaños necesitando dos grupos que, presentándose por separado, han conseguido más escaños que los que tenían cuando fueron juntos. Para conseguir que se superen estas diferencias queda que todos aparquen sus ocurrencias, sus hostilidades, sus rigideces y sus movimientos efectistas, no se está jugando la afinidad ideológica, sino el nivel de pertenencia, por ello me atrevo a realizar una propuesta: Junts per Catalunya + Esquerra Republicana de Catalunya (66 escaños) deben buscar acuerdos con Ciutadans + Partit dels Socialistes de Catalunya + Catalunya en Comú Podem (62 escaños en conjunto), dos grupos que excluyen los extremos para poder llegar a un acuerdo realista, con seny.

Solamente queda la opción de hablar, de negociar, de poder llegar a acuerdos reales y abandonar los postureos.