El libro de la ilusiones de Lucía, alcaldesa infantil

Lucía Sierra no había cumplido aún los once años cuando se convirtió en la Alcaldesa Infantil de Huelva. Pronto cumplirá doce y cederá el bastón de mando a un nuevo edil elegido entre las niñas y niños de la capital onubense. Lucía pasará a ser miembro del Consejo Infantil. En los últimos meses ha dado un estirón de aúpa. Su madre, que aún se muestra sorprendida del desparpajo con el que esta alumna de primero de ESO en el colegio Santa Mª de Gracia asumió hace un año las responsabilidades de su cargo, aún no sabe si ahora que comparten talla es un ahorro. O si habrá perdido para siempre el control sobre su propio armario.

 

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Lucía culmina su mandato dejando programado a la próxima corporación infantil un amplio programa de actividades desarrollado este mes con otros niños y niñas de Huelva con motivo de la celebración, el pasado día 20, del Día Mundial de los Derechos del Niño. La campaña Doce meses, doce derechos.

Tuve ocasión de hacerle una entrevista hace unos meses para la edición impresa de La Mar de Onuba, pero las limitaciones económicas que enfrentamos los medios de comunicación, hizo que quedara un poco obsoleta y nunca llegó a publicarse. No importa, la campaña que ha presentado este jueves junto a Alicia Narciso, la concejala de Políticas Sociales e Igualdad, por la que expresa auténticos cariño y admiración, resume bien lo que hablamos aquella tarde tomando un refresco en la por fin animada Gran Vía onubense.

Pero hubo una frase que me dejó impactado, realmente, y que no quiero dejar pasar sin contársela a todos ustedes. Sostiene Lucía que “los niños tenemos la obligación de hacer realidad los sueños que las personas mayores no han logrado ver cumplidos”. Es algo que, para la joven alcaldesa, “les debemos por lo que han hecho y hacen por nosotros”.

Es más, Lucía cree que es algo a lo que los niños de ahora tiene que comprometerse, y le gustaría dejar como recuerdo de su paso como “autoridad municipal”, un libro que recoja esos sueños incumplidos y sus soñadores (o, al menos, una selección de ellos), y el relato de niños y niñas que se comprometan a cumplir, con su propio esfuerzo, cada uno de ellos. Un mayor, un sueño, una niña o un niño. Y que dentro de veinte, treinta o cuarenta años, podamos volver a leer ese libro y comprobemos si todos esos mayores que no lograron, muchas veces por la renuncia a la que obligan hijos y nietos, aunque ya no estén, tendrán motivos para sentirse orgullosos por ver esos anhelos hechos realidad.

Este mismo jueves, el Ayuntamiento de Huelva, a través de Alicia Narciso, y yo mismo, en nombre de La Mar de Onuba, hemos recogido el guante, y, si nada lo impide, el libro de las ilusiones de Lucía verá la luz. No sé si Alicia o yo mismo estaremos para ver dentro de unas décadas el resultado, pero creo que la concejala, ustedes y quienes conformamos La Mar… podemos sentirnos ya orgullosos de niñas onubenses como Lucía. Gracias por este año de esfuerzo y solidaridad, Alcaldesa. Intentaremos estar a tu altura.