De cuando los tiempos convulsos hacen de informaciones nebulosas/3

Parece que, al menos formalmente, las aguas amainan, porque de las procelosas corrientes se busca una vía de salido para que acontezcan remansos de tranquilidad, que falta nos hace. No se puede vivir con esta tensión y con estos sobresaltos, la capacidad de adaptación se resiente, el estrés crónico y persistente hace que intervengan sustancias que, en un principio eran de alerta y defensa, pero que a la larga pasan a ser tóxicas y, por lo tanto, disminuyen la capacidad de reacción, de defensa y de análisis. Ahí es la situación de contexto en la que estamos, mala situación ¡pardiez!

Tras todos los exabruptos lanzados de un lado al otro, tras el diálogo de sordos que lo trasformaba en una sucesión de monólogos repetitivos y vacíos de contenido.