Muere mientras sus enfermeras se ríen #En60”

Más de 251.000 personas mueren al año en Estados Unidos por negligencias médicas. El caso de James Dempsey ha revelado la agonía que sufren algunos de los enfermos en el país.

Este veterano de la Segunda Guerra Mundial se encontraba ingresado en un centro de mayores en Atlanta. La noche de su muerte Dempsey comenzó a sentir síntomas de asfixia y pulsó el botón de emergencias. Ocho minutos después entraba una enfermera que se limitó a colocarle las sábanas y a apagar el indicador de auxilio. Más de una hora después, regresó contra otra enfermera, pero tampoco hicieron nada, a pesar de que el paciente ya había perdido la consciencia. Las maniobras de reanimación no se realizaron hasta dos horas después de que Dempsey pulsase su botón y, además, las hicieron entre risas. Tras el fallecimiento, las enfermeras declararon que atendieron inmediatamente la llamada del paciente y habían hecho todo lo posible por reanimarlo.

La familia supo la verdad gracias a una cámara oculta que el hijo de Dempsey había instalado en la habitación. Las imágenes han conmocionado al país y han puesto sobre la mesa las deficiencias de su precario sistema de atención médica.