Carta abierta a Pedro Sánchez

Estimado compañero, esta semana los bolsillos socialistas se han visto afectados por una noticia que llegaba en forma de e-mail a los correos de los, cada vez más extenuados, militantes del PSOE. Estoy convencido de que, cuando recorriste algunas agrupaciones españolas con tu coche, fueron muchos los compañeros que te explicaron las dificultades que tenemos en algunas agrupaciones para llegar a fin de mes. Mantener una casa del pueblo y su alquiler, luz, agua, internet… con un censo menguante, se hace para muchos misión imposible. Somos, por tanto, muy conscientes de la situación que atraviesa nuestro partido, entre otras cosas, porque lo vivimos en carne propia.

Por eso, para salir adelante, son muchas las agrupaciones que montan casetas en las fiestas de sus localidades, que venden lotería, o que inventan e imaginan fórmulas para seguir tirando del carro del socialismo. Y en este contexto de dificultad has tenido a bien pedirnos un esfuerzo extra. Bueno, en realidad, y para ser precisos, me permitirás que enmiende esto último para decir que no nos lo has pedido, nos lo has impuesto. Ayer me decía una compañera que paga tres cuotas, y que tiene dificultades económicas, que para ella esta subida, que se presenta de forma casi simbólica, supone un problema, pues hasta lo más mínimo tiene un impacto en su economía.

Y claro, uno tiende a pensar que cuando los de arriba nos piden esfuerzos a los de abajo es porque ellos han debido ponerse a la cabeza en eso que tanto conocemos las familias españolas: apretarse el cinturón. Así que, esperanzado, acudo al Portal de Transparencia de la web del PSOE para comprobar, tristemente, que nuestro Secretario General sigue cobrando 7.305,23€ al mes, que multiplicado por 14 pagas hace un total, a cuenta de todos, de 102.273,22€ al año. Al margen, claro está, de lo que hay que pagarle a la Seguridad Social.

Haciendo un repaso rápido: 23,60% de contingencias comunes + 5,50% de desempleo + 0,20% de FOGASA + 0,60% de Formación Profesional, hace un total del 29,90%. Si a eso le añadimos el porcentaje de accidentes, que ronda entre el 1% y 5%, y concedemos el 1%, por poner el caso más favorable, acabamos con un monto total del 31%. Si la base de cotización máxima es 3.751,20€, la cuenta es clara: Total anual: 3.751,20€ x 12 = 45.014,40€. Por tanto, el importe de la Seguridad Social que nos toca pagar es el resultado de 45.014,40 x 31%, es decir… 13.954,46€.

Mi ánimo, compañero, no está en aburrirte con cifras, ni tampoco estará en el discurso demagógico al que se presta este debate. Ahora bien, entenderás el enfado de muchos militantes que cobran menos, en un año, de lo que, entre todos, le pagamos a la seguridad social en virtud de tu sueldo. Bueno, del tuyo y del de la compañera Narbona, que es parecido, por no hablar del de otros miembros de la ejecutiva que, a mi juicio, nos deberían provocar una reflexión.

No se trata, tocayo, de que cobres más de 100.000€, un sueldo superior al del Presidente del Gobierno, sino de la indolencia ante una situación como la nuestra. Nos estáis pidiendo un esfuerzo y vosotros vivís, con todo mi cariño y respeto, como una burguesía dentro del propio partido. Y el nuestro nunca fue el partido de los burgueses sino el de los trabajadores, por eso me duele escribirte estas líneas, en las que te pido, en las que te exijo, que te bajes el salario que te pagamos entre todos, y que, si no lo haces por convicción, al menos lo hagas por apariencia.

Los militantes de base estamos dispuestos a arrimar el hombro siempre que sea necesario, pero no podemos hacerlo si nuestro líder no es coherente con su conducta y ejemplar en sus acciones. Por todo ello te convoco a revisar lo que suponéis económicamente para todos, porque estoy convencido de que, si os paráis a pensarlo, le pondréis solución de manera inmediata, y estoy convencido, además, porque un líder socialista no le da la espalda a su gente, y siempre tiene el coraje de poner de su parte como el que más.

Compañero Pedro Sánchez, que el tono amargo de mis palabras no te confundan ni a ti, ni a nadie. La discrepancia y la crítica son una forma más de lealtad, y la mía está aquí, como siempre, con nuestras siglas, con nuestros representantes y con los militantes de base, como yo, que seguiremos dejándonos la piel para que nuestro partido vuelva muy pronto a gobernar en cada una de las Comunidades Autónomas y para que tú seas, por fin, el Presidente del Gobierno de España.