Vivo gracias a sus venas

Alva Campbell, de 69 años, está condenado a muerte en Lucasville (Ohio), por el crimen de Charles Dials, un jóven de 18 años al que mató de dos tiros en la cabeza en el año 1997. Campbell asaltó a la víctima en su coche tras arrebatarle el arma a un agente que le vigilaba, cuando se dirigía a un juicio por robo.

Ahora, Campbell  no ha podido ser ejecutado porque dos enfermeros estuvieron durante media hora buscando una vena para ponerle la inyección letal y no la encontraron, previamente los abogados de este ya habían avisado de que era prácticamente imposible aplicarle la inyección debido a su precario estado de salud. Camina con andador, tiene una enfermedad pulmonar crónica y lleva una bolsa de colostomía ( las heces llegan a esa bolsa a través de una abertura en el abdomen).

Es la tercera vez que se suspende una ejecución en la historia de EEUU. La primera en 1946 donde se ejecutó al segundo intento al culpable puesto que hubo un fallo de electricidad, la segunda vez que ha ocurrido fue en 2009 donde se produjeron 18 intentos para clavarle la aguja al culpable. La ejecución de Campbell se intentará de nuevo el 5 de junio de 2019.