El mantenimiento en instalaciones y sistemas de agua como primera medida para prevenir la legionella

Entre los temas más hablados en estos días en la Comunidad Valenciana, junto a Cataluña, seguramente, como sucede en todas las comunidades autónomas, ha sido la prevención de legionella en Valencia. Este tena se ha llevado, incluso, a las Cortes a mitad de octubre, donde, a petición del Partido Popular, se ha propuesto crear una comisión para investigar el origen y las soluciones para la erradicación de esta batería cuyo brote se produjo en la urbanización de Calicantom en Chiva, este verano.

De hecho, fue el 1 de agosto cuando la Consejería  de Sanidad de la Generalitat confirmó la muerte por legionella de un hombre de la urbanización mencionada anteriormente. Tras este fallecimiento, la Consejería, y después de identificar más  de dos casos más declaró oficialmente el brote en esta zona de Valencia.

La legionela es una bacteria que se encuentra presente en el agua dulce en instalaciones que no están bien desinfectadas y que afecta al sistema respiratorio provocando graves infecciones. Sin embargo, no todas las personas expuestas a esta bacteria desarrollan la enfermedad.

Uno de los canales muy típicos de propagación de la bacteria es el agua pulverizada que se puede ver en las terrazas de verano en las ciudades más calurosas. Otra bacteria que se propaga muy fácilmente por este canal es la listeria, aunque está mucho más presente en alimentos.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDE) destaca cómo las mujeres embarazadas tienen diez veces más probabilidades de tener una infección por listeria que puede perjudicar al feto. Algo parecido ocurriría también con la legionela.

Aparte de hacer apelo a la responsabilidad de las personas por lo que respecta al contacto con las instalaciones de agua o infraestructuras sensibles de poder contener estas bacterias, es importante mantener un control regular.

La prevención de legionella en Valencia se ha convertido en primordial tras esos focos identificados en verano cuando, enseguida se realizó la limpieza del sistema de agua potable hacia la urbanización.

Actualmente, este problema se ha trasladado a nuestra vecina Portugal, donde ya han muerto 4 personas en Lisboa por un brote de legionela y 44 están afectadas; y,  lo peor de todo, aunque parezca una ironía, es precisamente en un hospital donde se han identificado cuatro puntos contaminantes.

Sí, concretamente en el Hospital San Francisco Javier, cerca de Belém, en dos tanques de abastecimiento de agua y dos torres de refrigeración. Al ser en estas instalaciones públicas, ampliamente frecuentadas, la alarma social no se ha hecho esperar, sobre todo tras las primeras muertes por esta bacteria.

De hecho, en este caso, la preocupación es aún mayor, ya que la legionela afecta con mayor fuerza a las personas que presentan debilidad y defensas bajas, por lo que al encontrarse los focos en un hospital no hace sino que agravar más la situación.

Las tareas de prevención en este sentido son cruciales, realizando tareas de mantenimiento cada cierto tiempo, el que sea marcado por los expertos en función del canal o instalación al que se refiera. E igual que existe la prevención, es necesario también realizar una evaluación de las medidas llevadas a cabo de actuación durante los brotes con el objetivo de poder establecer también medidas correctivas a futuro en el plan