Condenado Sergio Morate a 48 años de prisión por los asesinatos de Laura y Marina

La Audiencia Provincial de Cuenca ha condenado a 48 años de cárcel a Sergio Morate al considerarle autor de los asesinatos de Laura del Hoyo y Marina Okarinska en la capital conquense en el verano de 2015. Así lo ha dado a conocer este martes el presidente del Alto Tribunal, José Eduardo Martínez Mediavilla, en lectura pública de la sentencia desde la sede judicial.

Así lo ha dado a conocer este martes el presidente del Alto Tribunal, José Eduardo Martínez Mediavilla, en lectura pública de la sentencia desde la sede judicial.

El jurado popular que ha venido juzgando a Sergio Morate de las muertes en agosto de 2015 de su exnovia, Marina Okarinska, y una amiga de ésta, Laura del Hoyo, ha declarado este domingo al acusado culpable por unanimidad.

Asimismo, el jurado se ha mostrado también en contra del indulto a la suspensión de la condena del procesado, según el veredicto emitido este domingo en la Audiencia de Cuenca.

A lo largo de toda la semana, la Audiencia Provincial de Cuenca ha acogido seis sesiones de un juicio donde decenas de testimonios y pruebas periciales han sido puestos a disposición de un jurado popular formado por 7 hombres y 2 mujeres.

Ha sido este mismo domingo cuando los miembros del jurado se han retirado a deliberar después de que el magistrado presidente de la Audiencia Provincial de Cuenca, José Eduardo Martínez Mediavilla, les haya entregado el cuestionario de 36 preguntas a responder para emitir su veredicto.

Los jurados han considerado probado por unanimidad que Sergio Morate y Marina Okarinska habían mantenido una relación durante aproximadamente cuatro años y que esta finalizó por decisión de Marina en marzo de 2015, así como que, a raíz de dicha decisión, el acusado comenzó a gestar la idea de poner fin a la vida de Marina que, después de marcharse a Ucrania, regresó a España en julio de 2015.

Asimismo, consideran acreditado, por unanimidad, que, desde los últimos días de ese mes, el acusado fue haciendo acopio de todos los medios necesarios, incluso cal, para ejecutar el plan de poner fin a Marina y deshacerse posteriormente de su cadáver.

En relación al día de los hechos, también han considerado probado por unanimidad que en la mañana del 6 de agosto, pidió prestado a un conocido un Seat Ibiza rojo con el fin de utilizarlo para trasladar el cadáver de Marina después de su muerte y que, hacia las 17.00 horas aproximadamente, y con todo preparado para acabar con su vida, llamó al móvil de Marina y le pidió que acudiera esa misma tarde al domicilio de la calle Río Gritos para retirar sus enseres.

En la misma línea, han considerado probado, por unanimidad, que, inmediatamente después de recibir esa llamada y ante el temor que tenía por el carácter violento de Morate, Marina solicitó a Laura del Hoyo que la acompañara y que ambas llegaron a la urbanización Ars Natura alrededor de las 17.25 horas de la tarde, subieron al piso y, una vez en el interior, el acusado procedió a cerrar con llave desde el interior.

Golpe sorpresivo

En ejecución de su plan, propinó a Marina, de forma inesperada y totalmente sorpresiva un fuerte golpe en la parte posterior de la cabeza dejándola inconsciente y sin posibilidad alguna de defenderse y colocándole una brida de plástico corredera alrededor del cuello, que apretó hasta acabar con su vida y causándole la muerte por asfixia mecánica por estrangulación para, posteriormente, cortarla, hecho que consideran probado por unanimidad.

Los jurados también han estimado acreditado por unanimidad que Laura del Hoyo intentó salir del domicilio y el acusado se lo impidió, iniciándose un forcejeo entre ambos en el transcurso del cual Morate le propinó un golpe en la parte posterior izquierda de la cabeza y un puñetazo en el pómulo izquierdo y que, para no dejar testigo alguno de la muerte de su exnovia y no ser descubierto, agarró a su segunda víctima del cuello apretándolo hasta matarla.

Tras considerar que ambas muertes se produjeron entre las 17.30 y las 18.00 horas del 6 de agosto de 2015, también han considerado probado por unanimidad que el acusado envolvió ambos cadáveres y, aprovechando la ubicación de un ascensor inmediato a la puerta de su vivienda, aislado del resto de viviendas, los trasladó hasta el garaje depositándolos en el Seat Ibiza rojo para conducir hasta el paraje El Bodegón.

Asimismo, han considerado probado por unanimidad que Marina se casó en Ucrania en mayo de 2015 y que Morate desconocía por completo dicho enlace, hecho favorable al acusado por unanimidad.

En cuanto a las agravantes, han estimado acreditado que Sergio Morate y Marina Okarinska estuvieron ligados de forma estable por una relación de afectividad análoga al matrimonio y que el acusado no asumió la decisión de ésta de poner fin a la relación sentimental que les unía, causándole la muerte al no consentir que ella, como mujer, llevara una vida independiente y plena y al no poder seguir ejerciendo su dominio y control sobre la misma.

Respecto a Laura del Hoyo, los jurados han defendido que el acusado actuó con un importante desequilibrio de fuerzas a su favor, lo que provocó una disminución notable de las posibilidades de defensa de la víctima, aprovechando esa situación de desequilibrio para conseguir así de manera más fácil su muerte, pero no han considerado, sin embargo, acreditado, que ambos tuviesen una relación de especial amistad de la que se sirviese para darle muerte.

Respecto a la muerte de Marina, creen probado que Morate buscó y aprovechó un lugar que mejoraba la posibilidad de no recibir ningún castigo.

Como elementos de convicción, los jurados han atendido a que el último lugar donde fueron vistas con vida las víctimas fue en las proximidades del domicilio de Morate en la calle Río Gritos, así como el testimonio de los agentes que le acompañaron en el trayecto de Rumanía a Cuenca, de los médicos forenses que realizaron la autopsia de ambos cuerpos, de su amigo Alexander Echeverry, que confesó que el acusado insinuó que tenía allí a Marina y que “algo había pasado”, Y que Laura estaba a esa hora en su domicilio y que Morate la mató para evitar dejar testigos.

Otro hecho considerado por los jurados a la hora de emitir su veredicto es la huida de Morate a Rumanía, “sin avisar a nadie y de manera apresurada”, la declaración de Istvan Horvath y su mujer, los restos de ADN encontrados en el lugar donde se hallaron los cadáveres, la compra de una tarjeta y un móvil nuevo previo a los hechos y que empezó a usar en su huida a Rumanía y, por último, la no declaración del acusado para defenderse.