Busquimanos

Ya no se esconden en las sombras de las noches y las descargas de fardos de droga se realizan a plena luz del día, en playas abarrotadas de bañistas. Este país tiene un serio problema y no se llama narcotráfico.

Barbate es la ciudad con mayor tasa de desempleo de España. Más del 40% de la población activa está en esta situación. La principal actividad productiva es ilegal -el tráfico de drogas y de tabaco- y su cara más reconocible es la de los bautizados como “busquimanos”, jóvenes que se dedican a transportar los fardos desde las embarcaciones a los escondites o a rescatar los perdidos. Pocas alternativas reales hay para ellos ya que la otra actividad productiva de la zona, la pesca, se mueve entre paradas biológicas y acuerdos comunitarios con un más que imprevisible Marruecos. La alternativa más clara al tráfico ilegal de drogas para los jóvenes es la emigración. Por todo ello no nos debe extrañar lo que estamos viendo en estas playas.

El tráfico ilegal de drogas y de tabaco es una actividad muy lucrativa y en circunstancias normales es más que atractiva para cualquiera que no le importe coquetear con el riesgo de la cárcel a cambio de altos ingresos, pero cuando se convierte en la única alternativa real para evitar la emigración creo que es un serio problema que no puede ser solucionado por el Ministerio del Interior sino por los de Industria y Empleo. Situación parecida se vive en la cercana La Línea de la Concepción, donde buena parte de la economía se sustenta en los comercios legales e ilegales con la fronteriza Gibraltar.

El Gobierno, los gobiernos, no dan muestras de enterarse. Para ellos esto es un mero problema de seguridad –o de españolidad si hablamos de Gibraltar- cuando se está condenando a generaciones enteras a vivir de tráficos ilícitos y a jugarse la libertad, y la vida, por la inoperancia y la mala gestión de lo público.

Que Gibraltar sea español o británico, honestamente me la trae al pairo, como creo que a la gran mayoría de los españoles. Lo que parece que han olvidado nuestros gobernantes es que la costa de Cádiz sí que es española y que la falta de tejido productivo y de actividad económica (lícita) es un problema serio e inaplazable.