La izquierda irresponsable

“Todos hemos sido testigos de los hechos que se han ido produciendo en Cataluña, con la pretensión final de la Generalitat de que sea proclamada -ilegalmente-la independencia de Cataluña”. Las primeras palabras del Jefe del Estado establecieron ayer una realidad sobre hechos sucedidos, y señalaron de forma inequívoca a los responsables. El rey Felipe VI hizo un relato real, sin medias tintas y sin concesiones fuera de lugar cuando se está violando el orden jurídico establecido del que los españoles nos hemos dotado de forma democrática incuestionable. El monarca aseguró, sin ambages, que determinadas autoridades de Cataluña”que no son otras que el Parlament y el Govern, de una manera reiterada, consciente y deliberada, han venido incumpliendo la Constitución y su Estatuto de Autonomía, que es la Ley que reconoce, protege y ampara sus instituciones históricas y su autogobierno. Con sus decisiones han vulnerado de manera sistemática las normas aprobadas legal y legítimamente, demostrando una deslealtad inadmisible hacia los poderes del Estado. Un Estado al que, precisamente, esas autoridades representan en Cataluña. Han quebrantado los principios democráticos de todo Estado de Derecho y han socavado la armonía y la convivencia en la propia sociedad catalana, llegando -desgraciadamente- a dividirla. Hoy la sociedad catalana está fracturada y enfrentada”.

 

La izquierda irresponsable es la que ha descrito como una declaración política y “de parte” las palabras del Rey. La verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero. Y es muy posible que si esa izquierda, irresponsable, no estuviese haciendo cábalas electoralistas a costa del Estado de derecho, Felipe VI no hubiese ocupado ayer los televisores de todo el país. No hubiese sido necesario, porque no estaría en cuestión la democracia.

 

¿A quién llamo izquierda irresponsable? A la actual dirección del PSOE y a la de Izquierda Unida. A Podemos, por méritos propios, no lo puedo considerar un partido de izquierdas, pues los movimientos de corte falangista (considerando como falange la tercera acepción del DRAE) y antisistema, hace tiempo que dejaron de formar parte de la izquierda democrática, por más que se reclamen como tal.

 

La dirección del PSOE no puede seguir jugando a “ni conmigo ni sin mí”, y debe posicionarse de una vez del lado de la Constitución. Se acabó el tiempo de reclamar puerilmente diálogo con quien ha demostrado una y otra vez que no está dispuesto a dialogar nada que no sea la rendición del Estado y el sometimiento de la mitad de los catalanes a sus dictados. Es irresponsable. Si el lunes se proclama, ilegalmente, la Declaración Unilateral de Independencia, el PSOE debería ser el primer partido en exigir la aplicación inmediata del temido artículo 155 de la Constitución Española. Y no llegar el último, acomplejado y a rebufo. Un partido de Gobierno no puede permitirse esa actitud ambivalente y cobarde.

 

La dirección de Izquierda Unida ha reclamado y defendido determinación y dureza en otros países ante levantamientos populares en contra del orden establecido. Su actitud ante el conflicto catalán no es cobarde, es hipócrita. Irresponsable.

 

Frente a un Gobierno, de derechas y atenazado por la corrupción, que tampoco está dando grandes muestras de responsabilidad, la ausencia de (los partidos de) la izquierda en la defensa férrea del Estado de derecho y de la Constitución (que hay que modificar, ya, eso no está en discusión) es vergonzante y peligrosa. Ceder el espacio de la razón a quienes también la violan todos los días, es, sencillamente, irresponsable. La izquierda irresponsable.