Naciones Unidas advierten de violencia sexual contra mujeres rohingya

Naciones Unidas ha advertido de que cada vez son más las mujeres rohingya que sufren episodios de violencia sexual en Cox’s Bazar, donde más de 800.000 miembros de esta comunidad étnica se concentran en asentamientos informales después de huir de una campaña de persecución por parte del Ejército birmano.

Cuando Shakila llegó al espacio de mujeres instalado por el Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA) en Cox’s Bazar, situado en el sureste de Bangladesh, estaba exhausta y traumatizada. Después de tener que huir de la violencia en el estado de Rajine, en el noroeste de Birmania, la mujer rohingya de 36 años necesitaba tratamiento médico urgente. Había sido víctima de varias agresiones sexuales.

El equipo del UNFPA atendió sus dolencias físicas casi de inmediato, pero intentar mitigar el dolor que le ha supuesto ver morir a su bebé y a su marido delante de sus ojos va a ser mucho más difícil, tal y como cuentan desde la agencia de Naciones Unidas.

Shakila es una de los más de 480.000 refugiados rohingya –de los cuales más de la mitad son mujeres y niños– que han llegado a Cox’s Bazar desde el pasado 25 de agosto. El UNFPA estima que alrededor de 120.000 de estas personas son mujeres en edad reproductiva y que al menos 24.000 están embarazadas o en periodo de lactancia.

De acuerdo con la Organización de Naciones Unidas para las Migraciones (OIM), en las últimas semanas han aumentado de sobremanera los casos de violencia sexual contra las mujeres rohingya y los hombres más jóvenes. “La violencia sexual es una amenaza para la vida y la salud de miles de mujeres y supone un abuso contra los Derechos Humanos. Estoy consternado por las informaciones que estamos recibiendo sobre el aumento de agresiones a raíz de las nuevas llegadas a Cox’s Bazar”, ha declarado el director de la OIM, William Lacy Swing.

Violaciones, asaltos sexuales, violencia doméstica y matrimonio infantil son sólo algunos ejemplos de las distintas formas que puede adoptar la violencia sexual y que se han identificado en Cox’s Bazar en las últimas semanas.

De acuerdo con la OIM, es muy probable que el número de denuncias que han recibido sólo represente una ínfima parte de los casos que se están produciendo en la región, donde las agencias humanitarias se encuentran desbordadas ante las últimas oleadas de recién llegados.

VIOLACIONES DE MUJERES ROHINGYA A PUNTA DE PISTOLA

La violencia comenzó el pasado mes de octubre en el estado de Rajine, después de que grupos terroristas rohingya perpetraran varios ataques contra el Ejército birmano. La respuesta de los militares no se hizo esperar y puso en fuga a la población musulmana de la región para escapar de dos ofensivas: la primera a finales del año pasado y una nueva efectuada hace un mes, desde la que los doctores han atendido a más de 25 mujeres violadas, que se suman a los “cientos” a las que asistieron durante las operaciones militares de octubre y noviembre.

Una amplia parte de estos casos han sido detectados en la clínica que la Organización Internacional para la Migración de la ONU (OIM) gestiona en Leda. En un insólito gesto, dado que los médicos de la ONU no suelen pronunciarse públicamente sobre esta clase de ataques, los doctores presentaron documentos médicos que certifican que estas mujeres han sido violadas a punta de pistola por soldados birmanos.

Estos documentos muestran indicios claros de penetración forzada e incluso mutilación genital. “Hemos visto marcas en la piel que atestiguaban un ataque violentísimo e inhumano”, declaró la semana pasada la doctora de la OIM Tasnuba Nurin. “Desgarros vaginales, marcas de mordiscos e incluso pruebas de que las violaban con el cañón de una pistola”, lamentó.

El pasado 14 de septiembre se presentaron en la clínica hasta seis mujeres denunciando haber sido víctimas de violación por parte de los militares birmanos. En otro caso, con fecha de agosto, una mujer aseguró haber sido violada por hasta siete militares. “Esta mujer se encontraba traumatizada y su vagina, lacerada”, ha declarado otro médico de la OIM bajo condición de anonimato.

“Desde la OIM intentamos apoyar a todas las supervivientes que podemos pero no puedo enfatizar más que intentar entender el nivel de violencia que sufren estas mujeres mediante números sólo es imposible”, ha señalado Swing este sábado. “Tenemos que asegurarnos de que no se perpetran más abusos en los asentamientos debido a la falta de recursos y al hacinamiento”, ha añadido.

Como Shakila, muchas mujeres y niñas rohingya han sido víctimas de violencia sexual y tienen detrás lo que Swing ha calificado como “historias de terror”. Más de la mitad de los incidentes violentos que se han registrado en las últimas semanas en Bangladesh han sido agresiones sexuales, de acuerdo con el UNFPA.

Según han advertido desde la agencia de Naciones Unidas, a pesar de que en el último mes han tratado a miles de mujeres rohingya, las mujeres que acuden en busca de ayuda son sólo “la punta del iceberg”.

Por cada mujer que como Shakila, acude a las agencias humanitarias en busca de tratamiento o habla sobre su experiencia en público con el objetivo de mejorar a nivel emocional, muchas otras mujeres como ella deciden quedarse en silencio. La inmensa mayoría de las afectadas por la violencia sexual en Cox’s Bazar no denuncian ni solicitan asistencia por miedo y vergüenza, ya que continúa siendo un estigma entre su comunidad.