Del España nos roba, al Cataluña nos roba

Es difícil llegar a una situación de enmarañamiento tan grande entre instituciones democráticas como a la que se ha llegado por parte del Gobierno de España presidido por Mariano Rajoy y por el Govern de la Generalitat de Catalunya presidido por Carlos Puigdemont. También es difícil encontrar dos casos de gobiernos más corruptos en la historia de nuestro país, ambos gobernados por dos partidos que son una fosa séptica de corrupción como el PP de Bárcenas y la CiU de Pujol. Dos casos en el que cualquier excusa es buena para distraer la atención mediática…..blanco y en botella; IN, INDE, INDEPÈNDENCIA y salvemos la UNIDAD DE ESPAÑA.

Pero en el tema económico se han impuesto unas mentiras que a base de repetirlas insistentemente no se convierten en realidad. Lo de que Catalunya es una comunidad autónoma que da al estado más que recibe es falso porque recibe mucha más inversión pública que el resto de las autonomías y por supuesto, mucho más que Andalucía. 

Según el Ministerio de Obras Públicas ( o Fomento), los datos de ejecución de obras en euros desde principios de los noventa incluyendo les enormes inversiones en ferrocarril de Adif y FEVE, así como en aeropuertos de Aena y de Puertos del Estado, se puede comprobar como Catalunya ha sido la comunidad autónoma que más inversión pública ha recibido desde 1990. Bastante más que Andalucía y el doble que la Comunidad Valenciana y Madrid. Parece que no tiene mucha razón de ser las quejas de los soberanistas….pero lo que es mucho más fuerte es que Catalunya ha recibido más inversión que la media de los ciudadanos de otras comunidades autónomas. Un ciudadano catalán ha recibido de media un 10% más inversión pública que un andaluz, un 30% más que un valenciano y el doble que un ciudadano que resida en Madrid. Es lo que los economistas llamamos inversión per cápita. De ahí el malestar andaluz, valenciano y, sobre todo de Madrid.

Durante los años ochenta, los gobiernos de Felipe González concentraron mucha inversión en Catalunya, especialmente en Barcelona para desarrollar los Juegos Olímpicos. El ministro del Ministerio de Obras Públicas desde 1991 hasta 1995 era un catalán, Josep Borrell, por lo que la hipótesis del independentismo catalán del agravio no parece que fuera la causa. El problema desde 1991 es que la crisis económica redujo los ingresos públicos y la crisis financiera dificultó el acceso a los mercados financieros internacionales. Ambas variables explican los recortes de inversión durante aquel periodo.

Aznar sí dispuso de recursos y la tesis del agravio surgió durante su periodo (y no olvidemos que los primeros cuatro años gobernó con el apoyo de Pujol y Convergencia).

Durante los gobiernos de Zapatero, Catalunya fue la comunidad que más recibió inversión pública, principalmente el AVE y la ampliación del aeropuerto del Prat en Barcelona. También fue el que más compensó el agravió del periodo anterior. Pero el independentismo catalán continuó con la tesis. También se observa que con los gobiernos socialistas se dispara la inversión pública en Catalunya frente a los periodos de gobiernos de derecha (aunque sean con apoyo de los nacionalistas catalanes).

En la actualidad con Rajoy, forzado por el rescate y la recesión, ha recortado la inversión pública en Catalunya a la mitad desde 2011. Y de nuevo los catalanes vuelven a tener infrainversión. Rajoy implícitamente lo ha reconocido y ha anunciado el desarrollo del Arco Mediterráneo, una inversión muy necesaria para complementar el modelo radial. De ella, Catalunya sería la principal beneficiada, junto con la Comunidad Valenciana, Murcia y Andalucía.

Es evidente que gracias a la industria que se instaló en el siglo XIX por parte de la burguesía catalana, el tejido empresarial de la Catalunya moderna y la instalación de las grandes empresas en la dictadura de Franco unido a la mano de obra de Andalucía y Extremadura en los años 50 y 60; la renta es más alta y los impuestos también suben, con lo cual los catalanes en su conjunto aportan más de lo que reciben. Catalunya como territorio no paga impuestos. Los ciudadanos catalanes pagan más impuestos porque cobran mayores salarios que la media de otras comunidades autónomas. Pero las leyes tributarias españoles son homologables a las leyes y tributos del resto de países europeos. Y lo más importante: no hay ningún artículo que suponga un agravio particular para los ciudadanos catalanes que alimente eso del “España nos roba” y….pregunto yo, ¿por qué no facilitamos entre todos la expansión de la industria y el tejido empresarial en Andalucía?….en unos años vería a la Presidenta de Andalucía hablar del hecho diferencial andaluz y del reconocimiento al derecho de autodeterminación del pueblo andaluz….¡seguro!.