Rhimou Ben Youssef, juzgada por entregar a sus hijos a la Yihad

La Fiscalía de la Audiencia Nacional solicita una pena de 7 años de cárcel y multa de 1.800 euros por un delito de colaboración con organización terrorista para Rhimou Ben Youssef, una mujer marroquí residente en Badalona (Barcelona) que será juzgada el próximo martes por facilitar en marzo de 2015 el viaje a Siria de dos de sus hijos menores de edad para que se unieran a la ‘yihad’. Ya había perdido a su hijo mayor en el conflicto.

Según el escrito de conclusiones provisionales de la Fiscalía, Chakir y su hermano Chakib, nacidos en 1999, iniciaron un proceso de radicalización en la ideología yihadista que culminó con su integración en el DAESH y su determinación de desplazarse a Siria para efectuar la ‘yihad’. Ambos fueron juzgados y condenados por estos hechos por el Juzgado Central de Menores en diciembre de 2016.

El inicio del proceso de radicalización de los menores se produjo, según señala la Fiscalía, tras el fallecimiento en Siria de su hermano mayor Yassin Atanji, quien se convirtió en un referente para los chicos y un modelo a seguir. Como consecuencia de ello, los hermanos dejaron sus estudios de secundaria en Badalona y fueron trasladados por su madre, Rhimou Ben Youssef, a Marruecos para proseguir su formación sobre el Corán en una Madraza.

Allí fueron captados por una red de adoctrinamiento que les reclutó para las filas del DAESH, lo que determinó que abandonaran la escuela islámica y se trasladaran a Castillejos, en la región de Tetuán, donde en otro centro islámico radical les empezaron a preparar para su traslado a Siria.

En marzo de 2015, Rhimou Ben Youssef, la madre de Chakir y Chakib se trasladó a Marruecos y se trajo a los menores a Badalona, si bien los chicos siguieron en contacto con su captador –el condenado en Marruecos Mohamed Mouadin–, que insistía en su viaje a Siria. Los menores comenzaron a preparar el traslado en los últimos días de ese mes.

Rhimou Ben Youssef: “Dios es lo primero”

En dichas fechas se produjeron múltiples conversaciones entre la madre y Mouhadin en las que ésta señalaba que habían acordado que el viaje se aplazara hasta que los chicos alcanzasen la mayoría de edad. La mujer aducía en dichas llamadas al hecho de haber perdido ya un hijo, que ella y su marido estaban cerca de los sesenta años y que tenían además una hija pequeña, si bien añadía que “por supuesto, Dios es lo primero”.

“Cuando veamos una clara revelación y un camino correcto, pues bienvenido sea, yo soy de las primeras personas que piensa que si Dios quiere en estar con ellos pero me resulta muy difícil que dos niños que apenas están empezando cogerlos y sacrificarlos así…”, decía Rhimou en otra de las conversaciones interceptadas, si bien la mujer accedió finalmente, entregando los pasaportes a los menores y autorizándoles a viajar.

En las últimas comunicaciones con Mouhadin, la mujer señalaba: “pues ya está, reza por ellos, para que Dios les ayude a ellos y a todos”. Seguidamente, le dice al captor que sólo le pedía ‘al Todopoderoso’ que sus hijos no cayeran “en manos de sus enemigos”, si bien no le daba miedo “lo de allí, porque allí ya está, gracias a Dios y ya está”.