El deber de ingratitud

Hace algún tiempo un buen amigo presentó su dimisión de su puesto en la Defensoría del Pueblo de Colombia, después de una larga y brillante carrera. Su salida de la institución obedeció a que el Defensor del Pueblo, que fue cesado unos meses después, ejercía las funciones de su cargo con una absoluta falta de respeto – e incluso se habló de maltrato- al personal de la institución. Aunque él personalmente no lo sufrió y en la carta de dimisión que presentó sólo expresaba gratitud y lealtad por el Defensor, entendía que no podía dejar de reconocer la compleja situación creada por este y dimitía por su “deber de ingratitud”.

Los mensajes, las palabras, lo son todo en este mundo y la rotundidad de esas tres no deja lugar a dudas. Vuelvo a ellas una y otra vez y no sólo por la amistad que me une con el protagonista -y la lógica preocupación por el bienestar de los amigos- también por la tremenda lección que encierra con esa frase: “deber de ingratitud”.

No todo vale en la vida. Por muy a gusto que estemos en nuestras zonas de confort, por mucho que consideremos que le debemos agradecimiento a las personas que en algún momento nos ayudaron o hicieron algo por nosotros, por mucho que nos parezca que estamos “obligados” a comulgar con ruedas de molino por supuestas “facturas morales” contraídas en el pasado, es necesario que asumamos y ejerzamos con más frecuencia el “deber de ingratitud”.

Las injusticias no son menores porque las infiera una persona a la que le debemos agradecimiento. La complicidad es exactamente la misma cuando la mantenemos con desconocidos o con amigos. Si alguien próximo a nosotros no actúa con la ética necesaria, o nos aprestamos a ejercer nuestro deber de ingratitud o estaremos en el territorio de la complicidad; no hay otra.

Esta carta de dimisión es una lección ética que nos enseña que no todo vale; que hay momentos en la vida que hay que jugársela y más cuando se está en lugares donde es imprescindible la ética y la empatía ¿Veremos en algún momento una carta de dimisión medianamente parecida a esa en España?